Publicado por: Eduardo Muñoz Serpa
Floridablanca está en los mapas, tiene alcalde, concejales, maquinaria administrativa, barrios, jueces, cientos de miles de habitantes, pero realmente no existe porque le falta lo esencial, ese elemento inmaterial de identificación emocional que llaman “sentido de pertenencia”, aquel que aglutina a una comunidad en pos de un objetivo común.
En Floridablanca no hay hilo conductor alguno entre sus habitantes. Sí, no lo hay entre quienes moran y tienen por epicentro al casco tradicional del municipio y quienes viven en Cañaveral, ni entre estos y los que habitan en La Cumbre, ni entre estos y quienes residen en Ruitoque, etc. No hay nada ni nadie que aglutine a quienes residen y pagan impuestos en dicho municipio.
En Floridablanca no hay elementos de conexión entre los autollamados “dirigentes y políticos” y la comunidad. Entre quien habita allí y los grupos que pelechan del poder político y administrativo local, no hay ningún punto, meta, objetivo, ni anhelo en común.
Allí, cada vez que hay elecciones, hay ganadores, pero esto no es expresión del sentir de la comunidad, solo señala cuál fue la maquinaria electorera que se desplegó más hábilmente en algunos nichos de votación “amarrada” durante la campaña electoral.
En Floridablanca los tres últimos alcaldes no han podido terminar sus períodos. Muchos concejales han sido condenados penal y disciplinariamente. Y otra vez habrá elecciones para alcalde. Ya hay un puñado de aspirantes ávidos por ser elegidos. ¿Para qué? Para hacer lo mismo que sus antecesores, es decir, para “ordeñar” el poder y el presupuesto municipal con su grupo y aliados polítiqueros. Pero nada más.
En Floridablanca se pagan muy altos impuestos pero nada funciona, todo marcha a la deriva. Ello ocurre porque sus habitantes no tienen sentido de pertenencia.
Así, Floridablanca no debe seguir siendo municipio. Le falta lo esencial para ello, alma, espíritu. Lo contrario lo afirman sólo quienes viven del presupuesto.









