martes 18 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Alfredo Molano y Svetlana Alexiévich

La producción de estos dos autores tiene mucho en común; por distintos caminos llegan a los mismos lugares narrativos, pese a que Molano durante mucho tiempo desconoció que Svetlana existiera.
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Al revisar quienes son los galardonados últimamente con el Premio Nobel de Literatura, se percibe que probablemente en Colombia la más conocida de ellos sea Svetlana Alexiévich (laureada en 2.015), periodista y escritora bielorrusa, cuya técnica narrativa es el reportaje periodístico y con él hace una mixtura de hondo contenido literario, sociológico, histórico, transmitiéndole directamente al lector las voces de protagonistas, víctimas, testigos de los hechos, independientes entre sí, con ritmos diversos. Deleita leer sus libros.

Por otra parte, la vida me dio el agrado de conocer a Alfredo Molano Bravo cuándo, siendo adolescentes, compartimos aulas de bachillerato en Bogotá; después, en la vida universitaria, reiterativamente coincidimos en diversas actividades, oímos a personajes de la efervescente vida estudiantil de los años 60, a líderes del pensamiento colombiano de entonces, nos “colamos” a las clases que en la Universidad Libre dictaba Estanislao Zuleta.

Lejos estaba yo, entonces, de percatarme que Alfredo no solo se formaba como sociólogo y andariego, sino que comenzaba a transitar la arisca ruta del periodismo empírico para volverse uno de los mejores informadores de nuestra generación, escritor exquisito que desde los años 70, en libros como Los años del tropel, Los bombardeos de El Pato, Selva adentro, Dos viajes por la Orinoquia, Siguiendo el corte, Trochas y fusiles, Aguas arriba y otros que conforman su obra periodística, literaria e histórica, transmite el más vivo y fiel relato de los conflictos sociales armados que hemos padecido entre el 9 de abril de 1.948 y el siglo XXI.

La producción de estos dos autores tiene mucho en común; por distintos caminos llegan a los mismos lugares narrativos, pese a que Molano durante mucho tiempo desconoció que Svetlana existiera.

Gracias a la obra de Molano la posteridad conocerá, directamente, sin desfiguraciones, el calvario vivido por millones de colombianos durante la terrible guerra interna que los odios y el fanatismo han reciclado persistentemente durante más de 70 años.

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