martes 08 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Apostillas al “gobierno corporativo”

...el “gobierno corporativo” machaca lo que ya está reglado por la Ley societaria y las reglas estatutarias. Pero si una sociedad no tiene “gobierno corporativo”, está “out”.
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El modelo de desarrollo económico que en las últimas décadas le fue impuesto al país, ha injertado en nuestro medio instituciones y figuras jurídico empresariales de otras latitudes que han sido encajadas a la fuerza y a la chitacallando, es decir, rápida y silenciosamente, sin ruido, antes de que alguien proteste. Y las consecuencias han sido desastrosas.

Una de ellas es el “gobierno corporativo”. ¿Qué es él? Es un conjunto de principios y normas que regulan el diseño, integración y funcionamiento de los diferentes órganos de gobierno de la empresa: los accionistas, el “directorio” y la alta administración. Miremos las cosas.

Los accionistas son las personas que han hecho aportes a la sociedad, sean ellos en dinero, en bienes avaluables en dinero, o en trabajo y por ello adquieren la condición de socios. Ellos, colectivamente, conforman la asamblea de accionistas, máximo órgano de dirección de la sociedad.

El llamado “directorio” es la misma junta directiva, que junto al representante legal o gerente conforman los órganos de administración societarios. Al gerente le llaman ahora “ceo” los bogotanos, para que el cargo sea más elegante.

Tanto el Libro Segundo del Código de Comercio como el estatuto social de cada sociedad regulan el diseño, integración y funcionamiento de tales órganos societarios. es decir, que el “gobierno corporativo” machaca lo que ya está reglado por la Ley societaria y las reglas estatutarias. Pero si una sociedad no tiene “gobierno corporativo”, está “out”. Pero las que lo tienen, como EPM... están en las que están...

El “gobierno corporativo” no encaja a plenitud en nuestra cultura jurídica, pero es la moda. Y como en EPM, el “ceo”, el “directorio” y los integrantes de la “gobernanza corporativa”, tienen responsabilidad civil y mercantil respecto de las torpezas en que incurrió “el gobierno corporativo”, lo que ya ocurrió en Reficar y en Bioenergy (del grupo empresarial Ecopetrol). Y en todas, todos buscan lavarse las manos.

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