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Eduardo Muñoz Serpa
Lunes 26 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Bucaramanga desbarrancada y al estilo Sodoma

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Dos situaciones sobre las cuales desde hace tiempo hay preocupación en la ciudadanía, han sido denunciadas en la edición de Vanguardia de ayer 25 de febrero de 2024 y en ‘Noticias Hoy’; tal estado de cosas ponen a las autoridades ante el imperativo categórico de meter en cintura comportamientos sociales que lesionan hondamente la vida en comunidad.

El hacer barequeo o lavado manual de arena en las corrientes de agua que ruedan por la escarpa del costado occidental de la meseta de Bucaramanga, es una actividad de subsistencia que ha tomado auge, a punto tal, que ya hay personas invirtiendo millones de pesos en insumos y maquinaria para hacer que salte a convertirse en una peligrosísima y sofisticada extracción de metales preciosos, con consecuencias fatales para la meseta.

Bucaramanga está ubicada en una meseta de formación sedimental, recostada sobre la cordillera oriental, cadena montañosa que es una estructura geológica relativamente joven, cuyo costado occidental termina en un declive áspero de terreno o escarpa, erosionable, no suficientemente firme, fácil de sufrir graves daños que afectan sobremanera a los habitantes de la ciudad y a las edificaciones que hay en ella.

Ese barequeo demuestra la manera descuidada y deficiente como la CDMB desarrolla su actividad, como no cumple sus funciones en defensa y protección de la meseta, ni controla actividades que lesionan el medio ambiente, las corrientes de agua, etc. La politiquería y la corruptela hicieron entrar en barrena aquella que en su momento fue una ejemplar entidad estatal que mucho bien le hizo a la región.

Otra mácula es ese tumor maligno hipócritamente denominado “cuadra play”, zona que de “play” no tiene nada pues son varias cuadras de lupanares. En nuestra ciudad hubo, durante varias décadas del siglo XX, dos zonas de tolerancia: una en la calle 61, otra en la calle 4ª; las autoridades de entonces lograron clausurar las mancebías, casas de citas y bailaderos que allí había. Se actuó con energía y se extirpó ese mal de raíz, impidiendo que hiciera metástasis.

En Cabecera del Llano, en el siglo XXI, la falta de autoridad de los gobernantes y la alcahuetería de políticos de laxa moral, posibilitó que varias manzanas de Cabecera mutaran, de hecho, en una zona de mancebías. ¡Qué vergüenza!

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