martes 19 de enero de 2010 - 10:00 AM

Cosecha de mediocres

Ver por televisión la transmisión de las sesiones de las Cámaras que conforman el Congreso de la República permite establecer que pocos congresistas merecen el nombre de tales y el resto son actores de reparto, extras de pacotilla en la película del poder, tartajos del intelecto que son hábiles en el tejemaneje de conseguir votos, pero son huérfanos de moral, dignidad e ideario; personajillos para quienes lo único importante es 'pegarse' a quien detenta el poder para usufructuar de las anchetas de cuotas burocráticas que reparte un régimen presidencial como el que tenemos.

El Congreso está lleno de personas de poca valía, asexuados en eso del carácter, seres que solo saben arrimarse a quien detenta el poder para reclamar su pedazo de ponqué, cualquiera que sea la ideología, el modelo de Estado y economía que defienda el Presidente de turno. Por ésta época florecen esos saltimbanquis de la política que posan en vallas que disfrazan su falta de seso, ideas y carácter. Entre enero y marzo se ven sus gigantescas fotografías con leyendas que anuncian que cambiaron de circo para seguir sentados a horcajadas en el poder.

Posan en actitudes subliminales, fingiendo ser caudillos sin par en la defensa de las banderas de un partido al cual adhirieron la víspera para ver si son electos. Hoy son liberales o conservadores, ayer estuvieron en Convergencia Ciudadana, anteayer compartieron el canapé de la Anapo con María Eugenia Rojas y mañana nadie sabe dónde harán nido, pues solo la víspera de cada fiesta electoral anuncian en qué comparsa irán en tal oportunidad al baile de los votos.

Y en el Congreso, una vez son elegidos, su papel es triste. No saben defender una idea en un debate y las pocas veces que hacen uso de la palabra causan vergüenza entre sus coterráneos. Cada vez que intervienen y se anuncia que son santandereanos, uno quisiera meterlos de cabeza en un inodoro y bajar la llave.

Oír por estas calendas los comentarios sobre los candidatos que con cara de 'Yo, José Gabriel' se exhiben en las vallas de propaganda electoral, es fenomenal. 'Como, ¿éste otra vez se volteó?', 'ala, ¿aquel que en la foto está estrenando caja de dientes no era antes de Convergencia?' 'Ústele, ¿ese severo caudillo liberal no fue el que hace poco se hizo elegir por la Anapo y les quedó mal?'

El Congreso actual es muy malo y arrodillado pero el que las vallas nos proponen que elijamos va a ser peor pues hay un reguero de candidatos que son tullidos mentales que se inclinan ante el Insustituible más que ante el Señor de los Milagros de Buga.

 

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