martes 14 de enero de 2020 - 12:00 AM

Diana Silva de Parra

Diana es hoy aquella hermosa sumatoria de transparentes vivencias a su manera, sus actos, su ejemplo, su incansable actuar para que la vida fuera mejor
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Cuando el badajo de la vida golpea la campana de la eternidad advirtiendo que alguien de nuestro entorno emprende marcha hacia el infinito, pone ante nosotros el hecho inexorable de que aquello que creíamos que era presente se ha convertido en recuerdos, advirtiéndonos -una vez más- que todo lo nuestro es fugaz, pasajero, que el paisaje humano que nos acompañó durante años es cada vez más ralo pues jornada tras jornada crece el número de amigos y allegados que al irse vuelven realidad aquellas palabras de Jorge Luis Borges cuando habla del olvido que todos seremos pues nos vamos transformando en recuerdos, en añoranzas, en nostalgia, en morriñas, en melancolía.

Todavía todo es fresco, reciente, no hemos logrado sumir en el pasado un hecho que es implacable y con dificultad empezamos a habituarnos a que alguien que ayer fue hoy solo son evocaciones de lo que hizo en vida y de la huella que dejó en el medio en que actuó, en su entorno, que hoy su presencia son recordaciones gratas, como sus gestos, sus actitudes, su visión del mundo y de los hechos, sus luchas contra la displicencia y contra lo oscuro que es el ser humano cuando procede con base en egoísmo de espíritu, cicateramente.

Diana es hoy aquella hermosa sumatoria de transparentes vivencias a su manera, sus actos, su ejemplo, su incansable actuar para que la vida fuera mejor, su gallardía, su inteligente repudio a las pequeñeces, su sonrisa generosa, abierta, permanente, hermosa.

Diana es hoy su obra social y en pro del género femenino, su lucha por bibliotecas enclavadas en barrios populares, su reconocimiento a las mujeres que hicieron de su vida un ejemplo, es el amor por su solar nativo, es el escudriñar generoso de sus ancestros.

Amargo que la campana de la eternidad haya sonado para anunciar que las Parcas cortaron el hilo de la vida de Diana.

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