martes 04 de febrero de 2020 - 12:00 AM

¡Dios nos coja confesados!

a cualquier hora del día o de la noche, ocurren graves accidentes en los que se estrellan aleatoria y severamente autos, taxis, buses, tractomulas, motocicletas, bicicletas...
Escuchar este artículo

La situación es: casi a diario, bien en el anillo vial, ora en la autopista entre la Puerta del Sol y Floridablanca, ya entre el sitio “Papi quiero piña” y Piedecuesta, a cualquier hora del día o de la noche, ocurren graves accidentes en los que se estrellan aleatoria y severamente autos, taxis, buses, tractomulas, motocicletas, bicicletas. ¿Consecuencias? Personas que pierden la vida, heridos, vehículos con graves desperfectos. Súmese el pandemónium que se arma: confusión, agitación, un irresponsable ejército de motociclistas, heraldos de la anarquía vehicular, quienes se agolpan agresivamente por todos los resquicios de la vía pues solo les importa pasar por donde sea. Y agréguese cientos y cientos de buses, taxis, autos, tractomulas, agolpados insensatamente, con proceder egoísta. Es el gran convite del “quite de ahí que aquí voy yo”.

A tal infierno llega un puñado de agentes de Tránsito y de la Policía, ambulancias y hasta bomberos, quienes centran su quehacer en el accidente y nadie piensa en el caos que en el entorno hay, desorden y confusión peores a los que reinaban antes de la creación del mundo.

¿Por qué llega solo un puñado de agentes de Tránsito y policiales, no un número adecuado de ellos y en tanto unos atienden el accidente, otros enfrentan el pandemónium que allí hay? ¿Por qué, paralelamente, no se ubica a agentes a conveniente distancia para que desde allí desvíen el tráfico de motos y autos, exijan a los tractocamiones que dejen de circular mientras las cosas se ordenan?

Además del doloroso accidente, el saldo acumula vehículos golpeados entre sí, patrimonios económicos que se demeritan, tres o más horas perdidas para decenas de miles de personas, una tensión social inenarrable.

¿Cuánto tiempo sufriremos tal estado de cosas? Humm, hace un mes se posesionaron los nuevos alcaldes pero ya es claro que el problema de movilidad no está entre sus prioridades. ¡Dios nos coja confesados!

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad