martes 04 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Dos mentes brillantes

La muerte del bumangués Jaime García Parra trajo a mi memoria la figura de otro coterráneo, Álvaro Uribe Rueda, y el cómo castigan Bucaramanga y Santander a bastantes de las mentes brillantes que en nuestras breñas nacen y sobresalen en el panorama colombiano.

Uribe Rueda y Alfonso Lopez Michelsen crearon, en 1959, el MRL; Uribe fue el motor de la revista Nueva Crítica y del semanario La Calle, órganos periodísticos vitales en la divulgación de las ideas politicas alternativas entre los años 50 y 60 del siglo XX. En 1964 sus ideas chocaron con las intenciones políticas de López, y fue el comienzo del fin del MRL como canal de acción política. Fue concejal de Bucaramanga, diputado a la Asamblea, Representante a la Camara, senador, embajador en México. Desencantado de la política, se dedicó a cultivar la historia y la cultura; publicó un extraordinario libro: “Bizancio, el dique iluminado”; la muerte le hizo dejar inconcluso un gran trabajo intelectual, “La otra cara de la luna”, análisis de la cultura y civilización hispana y sus raíces judías, helenísticas, cristianas e islámicas.

Garcia Parra fue ministro de Comunicaciones, de Minas, de Hacienda, presidente de la Andi, de Acerías Paz del Río, embajador en Washington y en Londres. Ejerció el poder con tino y precisión. Como su temperamento no encajaba con los trajines, concesiones y componendas electorales, se alejó de la política y dedicó su tiempo a las areas del intelecto de su predilección.

Ambos eran bumangueses (Uribe nació en 1923 y García en 1938), estudiaron Derecho, trajinaron en la política, fueron significativos en la configuración del pensamiento de la segunda mitad del siglo XX colombiano, estuvieron varias veces en el sonajero de presidenciables, cada cual murió en Bogotá a los 84 años, honrados hasta la saciedad, elegantes en su vestir y comportamiento, altivos y firmes en sus ideas, orgullosos, amaron a su solar nativo. Fueron dos lúcidas mentes santandereanas que supieron que en nuestro terruño muchas veces brilla lo opaco.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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