martes 26 de septiembre de 2023 - 12:00 AM

Eduardo Muñoz Serpa

El centenario de un brillante santandereano

Uno de los santandereanos que con sus actuaciones en el escenario nacional a lo largo de la segunda mitad del siglo XX demostró ser excepcionalmente brillante, fue Álvaro Uribe Rueda, nacido en Bucaramanga el 6 de mayo de 1923, fallecido en Bogotá el 20 de diciembre de 2007.

Uribe Rueda fue luminosa estrella del firmamento nacional; despuntó en los años 60 del pasado siglo, dejando su huella en la política nacional y en el más rico filón intelectual que tenía: ser pensador e ideólogo.

En los años 60 del siglo XX afloraron grandes inteligencias en Colombia. ¿Ejemplos? En política, Alfonso López Michelsen, Álvaro Gómez Hurtado, Indalecio Liévano, Augusto Espinosa Valderrama, Belisario Betancur, Misael Pastrana, María Eugenia Rojas; en las letras, Gabriel García Márquez, Pedro Gómez Valderrama; en las ideas, Estanislao Zuleta, Mario Latorre Rueda; en las artes, Fernando Botero, Alejandro Obregón, Eduardo Ramírez Villamizar, Marta Traba; en la música, Rafael Puyana; en las tablas, Enrique Buenaventura, Santiago García.

Uribe Rueda fue agudo crítico del Frente Nacional, destacado orador, periodista, ideólogo y líder político. Con Alfonso López Michelsen y un puñado de dirigentes, fundó y orientó al MRL, en especial a su corriente más radical, el “ala dura”; brilló en los Concejos Municipales de Bucaramanga y Bogotá, fue diputado a la Asamblea Departamental de Santander, representante a la Cámara, Senador de la República, candidato presidencial, embajador en México.

A principios de los años 90 se retiró de la política y se dedicó a lo que más le atraía: el humanismo, escribir sobre Ideas Políticas y cultura.

La arista más atractiva de Uribe Rueda (familiar cercano de José María Rueda y Gómez, legendario Conde de Cuchicute) es la de pensador y escritor. Publicó 7 libros, de los cuales “Bizancio, el dique iluminado”, fue su obra cumbre al analizar lúcidamente lo que fue Bizancio para Occidente. Su muerte dejó sin terminar “La otra cara de la luna”, libro que póstumamente fue publicado en 2014, en el que analiza la cultura española medieval, sus raíces judía y helénica, su herencia cristiana, la concepción mística del universalismo.

¡Santandereano de talante y perfil era! Altivo, honrado, aguerrido luchador, sin temor le ponía el pecho a la brisa. Amargo que quienes cincelaron el carácter vertical de los santandereanos se hayan ido y la frivolidad y superficialidad que ahora campea, los hunda en el olvido.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad