martes 24 de enero de 2023 - 12:00 AM

El mutismo de Arcano 6

El 6 de noviembre de 1985, el M-19 ejecutó una descabellada acción: la toma del Palacio de Justicia. El general Jesús Armando Arias Cabrales era, entonces, comandante de la Brigada 13 del Ejército, unidad militar encargada de controlar la situación y retomar el Palacio. En las comunicaciones militares fue Arcano 6. Tiempo después, con base en pruebas judiciales, la Procuraduría lo destituyó, la Justicia Penal lo condenó a 35 años de prisión por tortura, ejecución y desaparición forzada de personas; la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado por la desaparición forzada de personas en tales hechos.

Comparecio ante la JEP dicho general y su mutismo abofeteó la verdad. Sigue el pacto de silencio sobre la muerte de más de 95 civiles entre magistrados, magistrados auxiliares, funcionarios judiciales, civiles, la desaparición forzada de 11 empleados de la cafetería, las torturas, la destrucción del Palacio, sobre la decision de golpear al M-19 desestimando la vida de más de 300 rehenes civiles indefensos, de los que más de 100 murieron entre el fuego cruzado del Ejército y los guerrilleros.

El Ejército algo sabía. Al amanecer del 6 de noviembre distribuyeron personal de inteligencia en el centro de Bogotá, montaron en la Casa del Florero un comando de operaciones militares con comunicación directa con el Comando del Ejército en el CAN.

Ruth Mariela Zuluaga de Correa (secretaria del magistrado Carlos Medellín) murió en la Escuela de Caballería torturada, igual que Carlos Augusto Rodriguez, Carlos Horacio Urán (magistrado auxiliar del Consejo de Estado), David Súspez, Cristina Guarín, Luz Mary Portela, Bernardo Beltrán, Héctor Beltrán, Gloria Lizarazo, Norma Constanza Esguerra, Gloria Anzola, Amparo Oviedo, Irma Franco. ¡Todos torturados! Terrible que Carmen Rosa Castiblanco, empleada de la cafetería, embarazada, al ser torturada, rompió fuente y moribunda alumbró a un bebé del que se apropió un suboficial. Nada dijo el general Arias.

En un salón del cuarto piso, entre fuego cruzado, murieron 9 magistrados (entre ellos el presidente de la Corte), 3 magistrados auxiliares, 12 empleados judiciales, 5 escoltas, numerosos guerrilleros; en un baño, entre dos pisos, murieron decenas de personas. Los cadáveres de los inocentes quedaron desmembrados, calcinados, mutilados. ¡Turbio el silencio!

La verdad quedó embarrancada en la conciencia del general. Respondió, repetidamente, “no se”, “no estuve dentro del Palacio”, “no sabía”, “me enteré a posteriori”, “no cuento con elementos de juicio”.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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