martes 23 de abril de 2019 - 12:00 AM

El qué se dice y cómo se dice

Uribe arroja rayos y centellas, se sobreactúa fácilmente; ella, expresa sus posiciones con dominio de sí misma y claridad, sin excesos, dice lo justo, sin que sobren ni falten palabras

Buen número de mujeres y hombres han saltado a la primera plana de los medios de comunicación colombianos en las últimas décadas y son polos de atracción de la comunidad. Algunos han quedado en la memoria colectiva y son punto de referencia; otros, figuraron fugaz, efímera, pasajeramente. Muchos, en los últimos tiempos, han dicho y hecho, pero... ¿cómo lo han hecho?

Buscando seres que sean opuestos en el qué decir y cómo expresarlo, encuentro a Álvaro Uribe Vélez y a Patricia Linares, quien actualmente preside la Jurisdicción Especial de Paz (JEP). Ambos son abogados, surgieron de familias de clase media; aquel, formado en una universidad pública, la de Antioquia y la segunda, en la Universidad de Santo Tomás (Bogotá).

El primero es la chispa que incendia la pradera; la segunda, la forma mesurada y sensata de comunicar las ideas. A aquel le gustan las actitudes ruidosas que radicalicen conciencias; ella, es discreta, sosegada, prudente. Uribe arroja rayos y centellas, se sobreactúa fácilmente; ella, expresa sus posiciones con dominio de sí misma y claridad, sin excesos, dice lo justo, sin que sobren ni falten palabras.

A Uribe le atrae el protagonismo, a ella la actitud sensata. A aquel, le seducen las respuestas de impacto, descalificadoras; a ella, la profundidad dicha con mesura y corrección. Él ama las discusiones viscerales; ella busca convencer con argumentos que no abran abismos. Él busca polarizar conciencias; ella, tender puentes con sus planteamientos.

Para él, todo lo que haga y diga su oponente es un caballo de Troya; ella persuade sin imponer sus criterios. Él, en el núcleo de cada frase comunica a sus escuderos el mensaje de defender sus radicales posiciones; ella expresa sus ideas con suave firmeza, sin agredir a aquellos de quienes se aparta en un asunto de fondo.

Son polos opuestos. El uno busca adhesiones pasionales, la otra, la serena reflexión.

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