martes 28 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

El tinglado de la farsa

Mientras los periodistas buscan el ahogado río arriba, el motor de hacer entuertos sigue sin que nadie lo toque: los consorcios y las uniones temporales...
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Cada vez que en materia de contratación estatal se expide una nueva Ley que, según el Gobierno de turno, será el freno de la corrupción que hay en tales contratos y reinará la transparencia y seguridad jurídica, a poco andar, estalla otro alboroto por un nuevo engaño en un contrato estatal. Entonces revive la investigación del abogado Iván Darío Gómez Lee que establece que en Colombia se han expedido más de 650 leyes, decretos, etc., para regular la contratación estatal y de ellos están vigentes 270, a los que hay que sumar los reglamentos de contratación expedidos por cada entidad pública, los regímenes autónomos de contratación, los sistemas de administración con terceros, para un gran total de cerca de cinco mil normas que regulan los contratos estatales y, pese a eso, en ellos todo es incierto, opaco, complejo, un mar de trucos y patrañas.

Ese océano de legislación es reiterativamente burlado por “brujos” duchos en cómo presentar propuestas, llenar requisitos, ganar licitaciones y saltar de contratos de infraestructura (carreteras, puentes, etc) a contratos del PAE, brincar a contratos de tecnología y, haciendo malabares, siguen contratando con el Estado.

Siempre ocurre lo mismo. Mientras los periodistas, ante un escándalo por un contrato estatal buscan el ahogado río arriba, el motor de hacer entuertos sigue sin que nadie lo toque: los consorcios y las uniones temporales, figuras asociativas precarias, armazones raquíticas, improvisadas, con las que los “brujos” de la contratación presentan sus sempiternas propuestas ganadoras.

Tales consorcios y uniones temporales, tinglados enclenques armados por dos o tres SAS, cuyos accionistas son “hombres de papel” que mimetizan a los cerebros del timo, esos que nunca aparecen pero siempre están allí, mañosos “brujos” que burlan las cerca de cinco mil normas que regulan la contratación.

Mientras no se use eficaz y rápidamente la desestimación de la personalidad jurídica de esas SAS, para rasgarles el velo corporativo y ver que hay tras bambalinas, en la contratación estatal habrá corrupción.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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