martes 01 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

El vía crucis de Palonegro

Los medios de comunicación regionales reseñaron prolijamente la celebración de la rueda internacional de negocios que en días pasados hubo en Bucaramanga. A los locutores se les inflaban los mofletes narrando que más de un centenar de hombres de negocios llegaron a la ciudad y de los millones de dólares a los que ascendieron las transacciones.

Humm, en esas ruedas de negocios mucho no son propiamente contratos sino simples ofertas que no logran 'cuajar'. Pero lo de hoy es el vía crucis que deben recorrer, con maleta al hombro, los viajeros que llegan a Bucaramanga por el aeropuerto de Palonegro; incluso tales empresarios. Sí. Todo aquel que pisa tierra santandereana es tratado como santandereano, es decir, es castigado con la absurda decisión de impedir que autos particulares puedan acceder al sitio de salida de los pasajeros y así llueva, truene, relampaguee o haga inclemente sol, tenga que cargar con petate, niños y ancianos por una incómoda rampa construida a cielo abierto, para subir al nivel de la calzada en que se halla la entrada principal a la terminal aérea. Es de ver las incomodidades y riesgos de accidente que pasan discapacitados, ancianos, padres de familia, niños, hombres de negocios y todo aquel que a Palonegro llega.

¿Por qué se tomó la absurda decisión de permitir que solo los taxis puedan llegar al sitio por donde salen los viajeros? ¿Acaso fue el delirante fallo de una Acción Constitucional? ¿Quizás una torpe determinación de la Aerocivil? ¿Una alcaldada? Sea lo que fuere, la medida es una calabazada sin par sobre la que hace poco editorializó Vanguardia Liberal. Ella logra que quien llega a tierra santandereana deba transitar su propio vía crucis.

Bucaramanga, desde siempre, ha tenido en su aeropuerto un cuello de botella. Hasta 1971, el problema era la terminal aérea del Gómez Niño. Luego de titánica lucha se logró que la Nación construyera el aeropuerto de Palonegro y se creyó haber solucionado el problema, pero eso fue un espejismo pues esta terminal aérea es inhóspita como un calabozo. Y al torpe diseño de sus instalaciones interiores, se añadió la decisión de castigar a los viajeros que a allí lleguen y no tomen taxi.

El desgreño administrativo que hay en Palonegro tiene mucho qué ver con el que Bucaramanga dependa de la regional de Aerocivil que queda en Cúcuta. Y si ella no es capaz de darle forma a esa celda que es el aeropuerto de tal ciudad, ¡menos va a solucionar los problemas de Palonegro!

Así, se podrán llevar a cabo muchas ruedas internacionales de negocios pero, ¿cuántos de los que vienen a ellas deben soportar el vía crucis que el cristiano del común padece allí?

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