martes 10 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Estamos jugando con candela

Así, una actividad sana, ver por televisión un partido de fútbol, ha mutado en intenso y persuasivo curso para volver apostadores a niños, adolescentes, adultos
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Como sociedad, los colombianos frecuentemente jugamos con candela respecto de numerosos asuntos, sin percatarnos de lo que incuban muchas conductas y procederes sociales y, cuando un determinado problema hace erupción desestabilizando a la colectividad, procedemos como los gatos, cubrimos con arena el motivo real del conflicto.

Una de las actividades más sanas y familiares que llevamos a cabo, desprevenidamente, es sentarnos ante el televisor en familia, junto a nuestros hijos, sean estos de la edad que sean, y entusiasmados vemos este o aquel partido de fútbol, o los Olímpicos, u otro espectáculo. Pero lo que realmente vemos es un rosario de cuñas publicitarias de sistemas de apuestas sobre quién marcará el próximo gol, quién ganará, quién cobrará el siguiente tiro libre, etc.

A los colombianos de 6, 10 o 12 años, ¿qué mensaje les llega a través de la pantalla del televisor? ¿Acaso que hacer deporte es dignificante? Científicos sociales consideran que en su mente en formación queda labrado el que hacer apuestas es correcto, o sea, que es encomiable el nada transparente mundo de los juegos de azar.

Las propagandas de los sistemas de apuestas buscan inducir a los televidentes a apostar. Así, una actividad sana, ver por televisión un partido de fútbol, ha mutado en intenso y persuasivo curso para volver apostadores a niños, adolescentes, adultos, etc. ¿Las consecuencias? Cada día más miembros de muchas familias se vuelven adictos a juegos de azar.

Nuestro campeonato profesional de fútbol es patrocinado por un sistema de apuestas; repetidamente emisoras de radio y la televisión repiten el nombre del patrocinador. ¿Acaso olvidamos lo sucedido en países tales como Italia donde las apuestas han sido un virus en el mundo del fútbol, corrompiendo jugadores, árbitros, equipos, etc?

Se criticaba que nuestro campeonato profesional de fútbol era patrocinado por una marca de cerveza, ¿qué decir ahora cuándo el patrocinador es un sistema de apuestas? ¿Cuántas cuñas publicitarias de apuestas ven los televidentes durante un partido de fútbol? Estamos jugando con candela.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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