martes 11 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Falta de control estatal

una avalancha entró rauda a Santacoloma y a otros lugares de Floridablanca, destrozó centenares de vehículos, causó cuantiosos daños en numerosas viviendas, etc. ¿Quién responde?
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La vigilancia y control estatal de la actividad constructora se cumple fraccionada y deficientemente. En ella hay corrupción, excesivo celo en cosas adjetivas, terquedad, desidia, miopía administrativa, mientras en aspectos sustanciales hay laxitud y aterrador descuido. ¿Ejemplos?

Caso uno: en Floridablanca hace unos 30 años, en la ronda del Río Frío, irresponsablemente se autorizó la construcción del Conjunto Residencial Santacoloma. No se hicieron las fundamentales obras de ingeniería que la proximidad de tal corriente de agua exigía, vendieron apartamentos a esforzadas familias de clase media, estrato económico tres, a quienes dejaron expuestos a las fuerzas de la naturaleza, hecho que durante años los habitantes del sector han advertido a alcaldes, funcionarios públicos, candidatos, etc., quien han puesto oídos sordos. ¿Consecuencias?

Tras cinco días de lluvias, en la madrugada del pasado martes 28 de enero, lodo, troncos y material vegetal, represaron la corriente de agua que terminó desbordándose y una avalancha entró rauda a Santacoloma y a otros lugares de Floridablanca, destrozó centenares de vehículos, causó cuantiosos daños en numerosas viviendas, etc. ¿Quién responde? El mono de la pila, decían los abuelos.

Caso 2: usando como cortina de humo la más peligrosa y desprotegida forma societaria que hay, la SAS, irresponsables y aventureros “emprendedores”, sin solidez económica, constituyeron una sociedad dedicada a la construcción de vivienda popular, compraron un lote, anunciaron construir y vender vivienda para sectores populares, sacaron licencias, “vendieron” bruma argumentando que era vivienda, recibieron dinero a gente que se endeudó inmisericordemente para separar apartamentos y hacer abonos a cuotas iniciales; los “emprendedores”, sin respaldo real, contrajeron deudas por más de veinte mil millones de pesos, incumplieron a acreedores y a ilusos compradores de vivienda y raudos solicitaron a la SuperSociedades ser cobijados por la ley de insolvencia. ¿Quién podrá ayudar a los endeudados “compradores” de ilusiones? El chapulín colorado.

¿Por qué el Estado cumple tan deficientemente esta fundamental función de control y vigilancia?

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