martes 24 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Eduardo Muñoz Serpa

Gente joven, experta en artimañas y resabios

Impacta por estos días no el interés de la gente joven en la política electoral, que efectivamente ocurre, sino la abultada cantidad de ellos que en esta época ha demostrado ser ducha en mañas, resabios, en usar como armas no los argumentos y propuestas administrativas, sino vituperios, oprobios, juicios despectivos, en resumen, son hábiles en llevar a la escena electoral lo que a diario hacen a través de esas sucias y malolientes “redes sociales”.

A lo largo de los siglos el generoso aporte de la juventud ha sido determinante en momentos cumbres de la historia. Hispanoamérica no hubiera logrado su independencia sin el concurso de la juventud de ese momento. Nuestros libertadores fueron jóvenes y ese aspecto será siempre motivo de debate ya que muchos de los tropiezos y rencillas que surgieron en estas nacientes repúblicas fueron consecuencia de la insensatez, falta de madurez y ponderación de quienes dirigieron los nacientes estados naciones de Iberoamérica.

Tristeza me dio el encontrar en días pasados, en una universidad, a jóvenes que con entusiasmo ponian afiches no en pro de un candidato o candidata sino que denigraban injuriosamente a un aspirante a un cargo de elección popular. Con uno de ellos dialogué y sus apasionadas expresiones y juicios destilaban odio ciego, permitiéndome comprobar que no tenía conocimiento cabal de quien era aquella persona de quien denigraba en el afiche que estaba pegando.

Ello solo rima con otra amarga realidad electoral: es significativo el número de candidatos jóvenes que hay pero, desafortunadamente, buen número de ellos tienen ya manchas en su pasado cuando fueron funcionarios públicos. Son gente joven con resabios muy viejos.

Esos dos procederes ponen en evidencia que para que el futuro de Colombia sea promisorio se tiene que esquivar a muchos jóvenes que tempramente adquirieron resabios y odios irracionales.

Quienes nacimos en los años 40 y 50 del siglo XX en Colombia sabemos lo que es criarnos y crecer entre odios ciegos, pasiones políticas, violencia e intolerancia, ejecutadas por personas que en su momento eran jóvenes impulsivos que actuaron con su ánimo perturbado por motivos innobles. Eso llenó al territorio nacional de ríos de sangre, abandono y orfandad. Hoy, más de 70 años después, seguimos atascados en la misma charca.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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