martes 22 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Iván Ortega

disfruté su lucidez y bonhomía, en gratos paliques degusté su inteligencia, fui respetuoso de su fervor por el falangismo, por José Antonio Primo de Rivera y el generalísimo Francisco Franco...
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En este 2020 la muerte se jacta llevándose frecuentemente amigos gratos para demostrarnos que nuestro paso por lo terreno es fugaz. Hace poco le rapó la vida a Iván Ortega Motta. Fui amigo suyo, disfruté su lucidez y bonhomía, en gratos paliques degusté su inteligencia, fui respetuoso de su fervor por el falangismo, por José Antonio Primo de Rivera y el generalísimo Francisco Franco, él, a su vez, respetaba mi visión ideológica, distante de la suya.

Degusté su gracejo en inolvidables charlas avivadas por más de una taza de café tinto en tertuleaderos en los que desahogábamos la incomprension y mirada cuadriculada de más de uno de esos que ahora llaman pomposamente “operadores judiciales”.

Con tristeza vi cómo se alejó silentemente de su profesión, de los amigos y de tantas cosas, luego de que las Parcas determinaran dejarlo sin el gran complemento de su vida, su esposa.

Se fue Iván, al igual que lo han hecho tantos de los santandereanos que en los años 40, 50 y 60 del siglo pasado decidieron estudiar Derecho y, para hacerlo, los más marcharon a Bogotá, algunos a Medellín o a otro lugar y años después regresaron al que era nuestro grato terruño a encontrar sus destinos y formar sus hogares.

Muchos se hicieron abogados en Bogotá en la Universidad Nacional, otros en la Libre, en el Externado, en la Javeriana, en el Colegio Mayor del Rosario; algunos marcharon a Medellín, o a otra ciudad. Los más, luego de retornar, conformaron un entrañable cuerpo de jueces y abogados en el que reinaba la fraternidad y las buenas costumbres bajo la mirada tutelar de magistrados rectos, sobrios, como David Pimiento, Samuel Chalela y las luces que desde Bogotá irradiaban juristas de la talla de Agustín Gómez Prada, Mario Latorre y otros más, honestos, inteligentes, transparentes.

Iván se hizo abogado en la Universidad Nacional, amó a su natal Suratá, fue cordial, desprendido.

Hasta siempre amigo, colega, contertulio.

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