martes 27 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

Eduardo Muñoz Serpa

Julio Valdivieso Torres

Pocos días después de leer la que sería la última colaboración de Julio Valdivieso en Vanguardia, sobre la fase final de una empresa santandereana, Galletas La Aurora, me enteré que había llegado al final de su ciclo vital y que la clara visión que este coterráneo de la segunda mitad del siglo XX tenía de lo que era sentir el solar nativo, pertenecía ya a la historia de aquella generación que se formó en los años 50 y 60 de la pasada centuria y la cosmovisión que tuvieron de lo que era hacer patria, formar hogar, aportar su inteligencia a la sociedad y al terruño.

Julio era eso, hombre de bien, santandereano, desprendido, ajeno al oropel, amante de las letras, de la música nuestra, de la vida hogareña, del Girón que lo vio nacer, de la historia regional, alguien que sabía rasgar las cuerdas de un tiple, escribir en prosa, enaltecer los valores que le legaron sus mayores, contertulio exquisito y de parla amena, que hizo de su vida un testimonio de lo que edificó la que se conoce como generación de los 60 en Santander.

Culturalmente, amó el estudio de la historia, la música, a Santander y a aquel Girón en que nació. Precisamente legó a la posteridad dos obras serias, dos importantes libros que enriquecen la historia regional: “Visión histórica de la música en los dos Santanderes” y, además, “La Historia de la villa de San Juan de Girón”.

Su vida enriquece la genealogía de los Valdivieso, descendientes todos de aquellos que siglos ha se asentaron en San Juan de los Caballeros de Girón y a lo largo de las últimas centurias, dispersos por Santander y por distintos lugares del país, llevan en sus entrañas, atado a su esencia, el legado de esos seres recios, de voz dura, que labraron su vida en el viejo Girón que les sirvió de cuna.

Julio Valdivieso es otro más de esa fenomenal generación de santandereanos que nació a finales de los años 30 y en los años 40 del siglo XX, cuya historia es rica y fecunda, muchos de los cuales se malograron antes de tiempo, a la que se le conoce como la generación de los años 60.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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