martes 24 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

La hazaña de Matilde y Gustavo

Hacer algo a cabalidad es difícil. Intentarlo en Colombia tiene muchos obstáculos; pero llevarlo a cabo en Santander contra viento y marea, eso es una hazaña.

En 1977 Matilde González Uscátegui y su esposo, Gustavo Salazar Gómez, a brazo partido, con obsesión, decidieron crear un colegio en Santander, con el anhelo de en él impartir educación de la más alta calidad. Y a ello se dedicaron sin desmayo. Lograr construir una planta física como la que soñaron no fue fácil; demandó tiempo y esfuerzo económico. Volver realidad el modelo educativo que tenían en mente exigió dedicación, disciplina, equivocarse, enmendar sobre la marcha, poner oídos sordos a comentarios sin fundamento y perseverar sin desmayo durante más de 30 años continuos. Hasta allí, ese es el reto de todos los que deciden hacer algo por sí mismos, sin pertenecer a las 'roscas' que se mueven en los sanedrines donde se ejerce el poder.

Pero lo titánico es intentarlo entre santandereanos, donde sin desmayo nos dedicamos a dudar de todo lo que se hace en estas breñas y sin dificultad a cada esfuerzo le creamos, paralelamente, una leyenda negra.

La obra de Matilde y Gustavo no podía ser la excepción. La calidad educativa del colegio, la meta de excelencia académica buscada, tenía que chocar con esa idea de que a nuestros hijos no se les debe exigir educativamente sino tratarlos como lo hacen en los restaurantes, donde la misión es complacer a los clientes y acceder a sus caprichos. Así, quienes se fueron quedando en el camino edificaron un castillo de arena y 'mala leche' sobre el nivel de exigencia en las aulas e inflaron una inexacta leyenda negra.

Y mientras la envidia luchaba por suplantar a la realidad, los resultados obtenidos por sus estudiantes comenzaron a florecer. Quienes llevamos décadas vinculados a la vida universitaria somos testigos de cómo con el correr del tiempo, las mejores universidades de Bogotá empezaron a buscar que los bachilleres de La Quinta del Puente fueran primíparos en sus aulas, pues su nivel de conocimientos es prenda de garantía de rendimiento académico.

Hoy nadie desconoce el excelente nivel de la educación que imparte dicho colegio. Año tras año sus estudiantes obtienen inmejorables resultados en las pruebas del Icfes, la institución sobresale entre los casi cien mil que hay en Colombia y sus egresados lo corroboran en las universidades.

Este año la tarea llegó a la cima. La Quinta del Puente obtuvo el primer puesto entre los colegios del país, así en algunos corrillos bumangueses, de esos donde todo triunfo ajeno se pone en duda, al comentarse tal hecho los de siempre digan '…pero…'.

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