martes 30 de julio de 2019 - 12:00 AM

La hora de Dominic Cummings

la crisis del modelo neoliberal está siendo hábilmente explotada por voceros de la derecha para, manipulando en las redes las emociones, lograr
su voto
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Lo que hace 10 años no se creía que ocurriría está sucediendo. Donald Trump no solo logró ser elegido presidente de Estados Unidos, sino que posiblemente será reelegido. La extrema derecha avanza a zancadas en Europa. Gran Bretaña saldrá rudamente de la Unión Europea. No se sabe qué seguirá en política. Occidente está patas arriba.

¿Qué pasa? Las fallas del Capitalismo y la crisis del modelo económico neoliberal están siendo hábilmente explotadas por voceros de la derecha para, manipulando en las redes sociales las emociones de los electores, lograr su voto.

El gran arquitecto de cómo manipular al electorado usando mañosamente las redes sociales, Dominic Cummings, será en Gran Bretaña el asesor político personal, estratega y cerebro del nuevo gobierno conservador de Boris Johnson.

Cummings, de bajo perfil, excéntrico, manipulador tras bambalinas de las opiniones de la gente, que viste de jeans viejos, tenis, arrugadas camisetas, amante de la cicla, ególatra, frío, calculador, agresivo, seguidor del estratega militar estadounidense John Boyd, a quien considera el Sun Tzu del siglo XXI, determinará mucho de lo que viene en Europa.

Él sabe que lo que convence políticamente hoy no es la ideología, sino los mensajes emocionales difundidos mañosamente en las redes sociales, el desfigurar verdades para despertar odios y miedo en la gente.

Entiende que actualmente las elecciones no las gana el mejor, ni quien más dinero gaste en campaña, sino quien maneje más hábilmente el mundo digital, los datos, las herramientas de analítica, testing y personalización.

Sí. La política pasó a manos de los analistas de datos, de la ciencia del comportamiento, la psicología; al uso de la información de Facebook y Twitter, del marketing digital, los anuncios segmentados y personalizados, del uso electrónico de las emociones, las medias verdades, las falsas esperanzas, el odio.

Cummings definirá mucho de la Europa contemporánea. Por eso el siglo XXI es más impredecible que el siglo XX.

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