martes 03 de agosto de 2021 - 12:00 AM

La radio deportiva, de la cima a la sima

El periodismo deportivo radial colombiano está en declive, sus emblemáticos exponentes ya se retiraron o han fallecido y quienes los relevaron, no tienen el mismo brillo.
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Hace 50 años, en agosto de 1971, lucidamente se celebraron en Cali los VI Juegos Panamericanos, evento en el cual el país deportivo se mostró ante el continente. Casi tres mil atletas de 32 países, dirigentes deportivos, periodistas y turistas estuvieron en una Cali que vistió sus mejores galas, destacados deportistas colombianos obtuvieron resultados sobresalientes y la prensa deportiva de nuestro país brilló. Las tres grandes cadenas radiales, Caracol, RCN y Todelar, hicieron despliegue de los avances tecnológicos adquiridos, mientras sus periodistas y narradores demostraron que nuestra prensa deportiva radial vivía un gran momento.

En Munich un año después, en septiembre de 1972, durante los Juegos Olímpicos celebrados allí, la prensa radial colombiana no solamente convenció por su alto nivel, sino que en la madrugada del 5 de septiembre un compatriota, periodista radial, lanzó un extra con la primicia planetaria sobre el salvaje ataque que milicianos del grupo “Septiembre Negro” llevó a cabo contra la delegación deportiva de Israel y, durante las 34 horas siguientes, el mundo quedó en vilo, pendiente del desenlace de tal acto de terror. La prensa radial colombiana bateó de jonrón.

Hoy, 49 años después, en los Juegos Olímpicos de Tokio, el trabajo de nuestra prensa radial brilla por su ausencia. Ya no irradia la notoriedad de épocas pasadas. Nuestra prensa radial deportiva estuvo en la cima y hoy está en honda sima. De los Olímpicos, solo oímos cortas y lacónicas noticias lanzadas al aire en los reportes noticiosos difundidos cada hora y cortos informes que transmiten en los espacios noticiosos de las mañanas.

Los olímpicos son un acontecimiento orbital aún en medio de la nefasta pandemia que padecemos. El periodismo deportivo radial colombiano está en declive, sus emblemáticos exponentes ya se retiraron o han fallecido y quienes los relevaron, no tienen el mismo brillo. Además, los presupuestos de las empresas periodísticas son otros. Por doquier se oyen añoranzas del nivel que tuvo la prensa radial hace años.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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