martes 05 de diciembre de 2023 - 12:15 AM

Eduardo Muñoz Serpa

Las basuras en Bucaramanga

Algo que molesta a quienes residen en la Bucaramanga del siglo XXI, es el maloliente hacinamiento de basuras que hay en muchas de las vías públicas de la ciudad.

Bucaramanga, en el siglo pasado, sobresalió en el panorama nacional por su aseo pero, en el siglo XXI, buen número de sus aceras suelen ser mostradores de basuras sin recoger, lo que ocurre también en los separadores de sus vías principales, ya sea en barrios residenciales, en el centro, en la periferia, en sitios diversos, en la zona de acceso de Cúcuta, de la costa atlántica, en la vía que la une con Girón, en la carretera antigua a Floridablanca, etc. Ello es muestra evidente de la mala educación cívica de sus habitantes y la deficiente administración municipal de la ciudad.

Empresas Públicas de Bucaramanga fue una entidad pujante en muchos aspectos. Hace cerca de 25 años fue escindida y para manejar lo relacionado con el aseo se creó la Emab. Eso que nació con gran horizonte, hoy es una empresa opaca, ineficaz, que ha sido incapaz de cumplir a cabalidad su tarea en materia de recolección de desechos, reducida a ser una oscura dependencia que cumple mal sus funciones.

Mientras tanto, a la vista de todos se multiplican, dispersas por muchas calles de la ciudad, bolsas con basura, que son despedazadas por el paso de los vehículos, los picos y patas de las aves de carroña, convirtiéndose en focos de gérmenes e infecciones.

La Emab es una de las entidades que reflejan lo que es en Colombia el sector público a nivel municipal en el siglo XXI, con irregularidades y abusos de diverso tamaño, mientras nuestra ciudad, como cuerpo con vida, son cientos de miles de seres humanos que desconcertados chapalean entre el inmenso caos vehicular, los ásperos y agresivos motociclistas, los voraces taxistas, la terrible “resurrección” de las viejas e incultas empresas de transporte urbano de pasajeros, todo, cuadra tras cuadra, barrio tras barrio, transitado por miles y miles de personas cuyo presente y futuro es el mundo del rebusque. La cereza de ese pastel que es nuestra ciudad hoy, es el aspecto sucio que es consecuencia de la deficiente recolección de sus basuras, de sus desechos.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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