martes 16 de diciembre de 2008 - 10:00 AM

Las incoherencias del Polo

El Polo Democrático Alternativo no surgió por el capricho de un puñado de dirigentes; él cristalizó un añejo sentimiento que desde hace años venían tratando de consolidar diversos sectores de la izquierda colombiana;  cuajó luego de mil y más intentos fallidos de quienes siguen entre nosotros el ideario socialista. Por eso es una corriente que tiene más simpatizantes que militantes.

La semana pasada el país presenció el acto más contradictorio e incoherente de tal partido, la forma como siete de sus diez senadores votaron por Alejandro Ordóñez para Procurador.

¿Por qué? Duverger señala que los primeros pasos de una organización política dejan honda huella en su desarrollo organizativo posterior. ¿Y qué seguirá tras tamaña incoherencia?

En el Polo no hay unidad ideológica. En su interior hay fuerzas políticas de distinto ideario que pese a sus profundas diferencias, lograron armar una gran carpa para poder competir electoralmente y pese a llevar ya un trecho bajo el mismo techo, no han logrado superar el estadio más elemental de convivencia y apenas se toleran a medias. Por eso su ideario es más etéreo que amplio y en él priman más las ideas de rechazo a los vicios del neoliberalismo, al consevadurismo y a la hegemonía norteamericana, que otra cosa. Y eso no es suficiente para construir un verdadero partido político.

En el Polo unos vienen de grupos clandestinos, otros proceden de grupos de origen autoritario, los hay que han sido militantes de muchos de los intentos fallidos de armar un partido político de izquierda y hay un sector de origen independiente. Todos ellos tienen idearios distintos. Por eso la estructura partidista del Polo es débil y no ha podido  responder a cabalidad a su más grande reto político: crear un partido político realmente nuevo, coherente, sin los vicios ni las contradicciones de los partidos tradicionales.

Los senadores del Polo que votaron a favor de Alejandro Ordóñez pusieron en evidencia que tienen los mismos vicios que volvieron añicos al Partido Liberal, pues tienen más inclinación a hacer del Polo una máquina electoral que una institución política sólida, homogénea, con ideas claras. Y cuando un partido político se vuelve una máquina electoral, pierde los valores y su vigencia.

¿Qué diferencia hay entre el clientelismo de Juan Fernando Cristo y el de Jaime Dusán? Ninguna. Dusán encarna una acción política  ambigua y contradictoria.  
 Un partido político debe ser algo más que una estructura de oportunidad y esa carpa de retazos que es el Polo no tiene la coherencia que requiere un partido para sobrevivir, ni claridad sobre sus metas ideológicas, programáticas y organizativas y en política eso se paga muy duro.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad