martes 24 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Las redes sociales y el capitalismo de vigilancia

no hay voluntad politica para ponerle “tatequieto” a los potentados dueños de las redes sociales que están volviendo a los seres humanos autómatas agresivos...
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El modo de producción capitalista está en la etapa del capitalismo de vigilancia, en la que prima la desinformación divulgada a través de las llamadas redes sociales, fase que está corroyendo agudamente el tejido social.

Jaron Lanier, llamado el “gurú del internet”, a quien la Enciclopedia Británica señala como uno de los 300 inventores más significativos de la historia, considera que el internet, tal y como está diseñado y se usa, debe ser derruido porque causa inmenso daño a miles de millones de seres humanos pues recrea aquellos experimentos conductistas que usan un sistema metódico para cambiar el comportamiento de las personas.

Para Lanier la esencia de las redes sociales se basa en un algoritmo que mide lo que hacen los usuarios y les recompensa o les castiga según un plan que maximiza la modificación de su comportamiento, estimulando respuestas de pelea o huida, afectando su personalidad.

Lanier denuncia que las redes sociales están estructuradas para que sus propietarios ganen astronómicas sumas de dinero con publicidad optimizada a través de algoritmos que convierten la plataforma en un sistema de modificación de conducta.

La posición de Lanier es la base del documental de Netflix “El dilema de las redes sociales”.

El capitalismo de vigilancia rastrea permanentemente la actividad de sus usuarios a través de datos recaudados por dispositivos tales como “Alexa”, celulares, tabletas, computadores, etc., y vende dicha información a sus anunciantes para que la usen a través de algoritmos que predicen las acciones de los consumidores y así manipulen a miles de millones de personas en determinada dirección pues la mente es vulnerable y al tallo cerebral se le pueden implantar hábitos inconscientes cambiando el comportamiento y atención de los usuarios.

En ese drama está la humanidad y no hay voluntad politica para ponerle “tatequieto” a los potentados dueños de las redes sociales que están volviendo a los seres humanos autómatas agresivos, ansiosos, frágiles, depresivos, sin autocontrol.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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