martes 05 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Las sentencias de la Corte Constitucional

Tiene que modificarse la costumbre de redactar “kilométricas” sentencias. Por complejo que sea el problema a resolver, ello puede hacerse en un número racional de hojas.
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En la segunda mitad de los años sesenta del siglo XX, en las añosas aulas del Externado de Colombia del barrio Santa Fe, buen número de estudiantes santandereanos recibíamos clases de legendarios maestros del Derecho, quienes reiteradamente criticaban esos mamotretos que eran las sentencias de los jueces y magistrados, de decenas y cientos de hojas, llenas de rebuscados e innecesarios vocablos; una vez Hernando Morales Molina, molesto, nos leyó parte de una providencia judicial en la que en lugar de usarse la conocida palabra vacilación, se empleó un alambicado sinónimo: hesitación.

Rememoro a Alfonso Reyes Echandía, al maestro Antonio Rocha, a Jaime Vidal Perdomo, recomendando sentencias cortas, como las de los jueces franceses, o las alemanas, de 3, 4 o 5 concretas hojas; aquí, ellas son largos tratados de “la repetición de la repetidera”.

Las sentencias de la Corte Constitucional claman al cielo. En 2020, año en el que hubo tantos inconvenientes para laborar, profirió 521 sentencias; en 2019, 621; en 2018, 565. Es decir, cerca de 2 sentencias diarias, sin contar las providencias de trámite.

¿Un magistrado a qué horas redacta numerosos y “sesudos” documentos de 200 o 300 hojas? ¿A qué horas lee y analiza a conciencia las decenas de proyectos de sentencias redactadas por sus colegas de Corporación, esos que serán debatidos y decididos en la siguiente sesión? ¿Y los salvamentos de voto, a qué horas los redacta?

Así cada magistrado tenga 5 o 6 magistrados auxiliares y estos redacten sentencias, se supone que el magistrado ponente del fallo las estudiará y corregirá. ¿Con qué tiempo?

Tiene que modificarse la costumbre de redactar “kilométricas” sentencias. Por complejo que sea el problema a resolver, ello puede hacerse en un número racional de hojas. Juan Rulfo, para escribir Pedro Páramo, novela cumbre del siglo XX, necesitó solo 132 páginas y para otra fenomenal obra suya, El Llano en Llamas, solo 158 páginas. ¡Y vaya clásicos de la literatura universal que son!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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