martes 14 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Eduardo Muñoz Serpa

Lo que nos faltaba, etnocentristas

Hace dos semanas los bumangueses fueron a las urnas. Por doceava vez eligieron alcalde, siendo este el séptimo administrador de la ciudad que es elegido por voto popular en el siglo XXI. ¿Demostrará aquel que fue electo que es buen administrador de la cosa pública o, bien, ocurrirá como repetidamente ha pasado en este siglo en nuestra ciudad, equivocaciones y el “reino” de los yerros administrativos? El paso de los días dictará su sentencia.

Algo debe resaltarse de la pasada campaña electoral: los votantes no se sintieron atraídos por candidatos sin mácula alguna, dignos de los más altos merecimientos, como Consuelo Ordóñez, Jaime Calderón Herrera y Horacio José Serpa.

La mancha negra de las elecciones fue la desobligante y discriminatoria campaña etnocentrista, xenofóbica, que impulsaron varios candidatos y sus equipos de trabajo electoral. Erizaba oirles argumentar estupideces etnogrupistas. ¿Olvidaron eso de que santandereano es aquel que pisa tierra de Santander?

En Bucaramanga, desde 1988 a hoy, han sido electos 11 alcaldes, 5 de ellos, es decir, casi la mitad, no son bumangueses. Y ahora, en 2023, aparecieron xenófobos en la campaña electoral. El etnocentrismo es discriminatorio, emocional, impide el progreso, se alimenta de la desconfianza, se refleja en prejuicios y toponimos peyorativos. Recuerdo una anécdota: un día las campanas de la catedral doblaban a muerto y alguien preguntó a su interlocutor “¿quién murió?” La respuesta fue “uno de afuera”; el difunto era un respetable señor que llevaba más de 60 años viviendo en esta ciudad.

La antropología y la sicología social han estudiado el etnocentrismo pues fue la piedra angular del pensamiento fascista del siglo XX en Europa, comportamiento negativo y discriminatorio, “chispa” de guerras y genocidios. Quienes trajeron el etnocentrismo a la campaña electoral en Bucaramanga deben leer los trabajos de Michel Foucault y de Claude Levi-Strauss, destacados filósofos y antropólogos del siglo XX, sobre lo que es y significa el etnocentrismo, la xenofobia.

Bucaramanga no ha olvidado la discriminación hecha a Gabriel Turbay como candidato presidencial por ser hijo de inmigrantes libaneses y en el siglo XIX, la “Culebra Pico de Oro”. Ahora hay otro sumando xenófobo: la campaña electoral de 2023, a la que “cerebros” etnogrupistas de la publicidad tiñeron de consignas etnocentristas, de tipo fascista europeo del siglo XX.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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