martes 21 de abril de 2009 - 10:00 AM

Los negocios de los hijos del César

El país amaneció ayer lunes en medio de un escándalo cuyas reales dimensiones no se pueden aún medir, pues hace pocas horas comenzó a ser zarandeado en público y la denuncia periodística de Daniel Coronell está bien documentada.

Solo cuando pasen largos años podrá evaluarse a cabalidad el tamaño de algo que mentes sensatas sabían que tarde o temprano iba a ocurrir, pues los hijos del César decidieron desde hace tiempo hacer negocios siendo su padre Presidente y candidato a continuar en tal cargo por no se sabe cuánto tiempo más.

Nadie señala que las conductas en que han incurrido los jóvenes Uribe Moreno tipifiquen delitos. Probablemente tales procederes no hayan sido aún elevados a la categoría de reato, pero la actividad más peligrosa que puede llevar a cabo el hijo de un Presidente en ejercicio es ser empresario. Expresa la milenaria sentencia que 'la mujer del César no solo debe ser casta sino también aparentar serlo' y el mundo de los negocios se presta para chocar con el continente y el contenido de ello.

La actividad inmobiliaria -por su naturaleza- tiene aspectos muy delicados: la valorización de la tierra, el posible rápido enriquecimiento de quien realice negocios inmobiliarios si el Estado toma determinaciones administrativas que le favorezcan, el acceso a información privilegiada, confidencial y el uso que de ella se haga en provecho propio. Todo eso ha debido ser evaluado por los jóvenes Uribe Moreno antes de decidir entrar en tan frágil universo, a sabiendas de la posición ventajosa que tienen.

La actividad que Tomás y Jerónimo Uribe decidieron adelantar, los negocios, es desde varios puntos de vista incompatible con el cargo que ocupa su padre y el debate es y debe ser político, ético y moral.

Colombia, cerca de 70 años después, no ha logrado superar la crisis en que se vio hundida por los negocios que llevó a cabo Alfonso López Michelsen cuando su padre, Alfonso López Pumarejo, era Presidente de la República; ni lo que significaron los negocios llevados a cabo entre 1953 y 1957 por la familia de Gustavo Rojas Pinilla, cuando el general era Presidente. ¿Qué tal el escándalo Uribe Moreno con Laureano Gómez en el Senado, haciendo oposición?
Razón tuvo el ex presidente Mariano Ospina Pérez cuando en 1946 decidió que durante el tiempo que estuviera ejerciendo la Presidencia, sus hijos permanecerían fuera del país.

Lo que sigue generará sobresaltos, así trate el uribismo de ponerle sordina y desestimar el asunto diciendo que es un ardid de la oposición y que los muchachos tienen derecho a trabajar; no, hay un problema ético pues los hijos de un Presidente y por el bien de la nación, tienen limitado su radio de actividad. 

 

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