martes 31 de marzo de 2009 - 10:00 AM

María Emma y el Polo

Cada vez más periodistas bogotanos tratan los temas noticiosos en forma insubstancial, sesgada y parcial. En consecuencia, la información que la opinión pública tiene sobre los asuntos de actualidad es incompleta, superficial, ligera, en blanco y negro.

Un ejemplo de lo anterior es la forma como se ha comentado periodísticamente la relación entre María Emma Mejía y el Polo Democrático.

María Emma es un exponente de la burguesía antioqueña afincada en Bogotá, agradable a la vista, de mirada vivaz, una mujer a quien le atrae figurar en la prensa, tanto en las noticias frívolas como en las reseñas de aquellos que debaten asuntos de fondo.    

María Emma, en política, siente atracción por estar siempre en butaca de primera fila y por eso ha impulsado diferentes propuestas electorales, así ellas sean divergentes entre sí y no encajen a cabalidad en el ideario que en cada oportunidad defiende. Fue galanista, funcionaria en el gobierno Gaviria, ministra en el gobierno Samper, candidata a la vicepresidencia de Horacio Serpa, candidata a la alcaldía de Bogotá. ¿Alguien recuerda su obra en el ministerio de Educación o en la cancillería?

Agotado su paso por los movimientos políticos tradicionales, sintió afinidad con algunos postulados del Polo Democrático Alternativo, creyó que allí era fácil figurar en la primera fila y se equivocó, pues imaginó que si en los medios de comunicación no tenían los dirigentes de izquierda micrófono y espacio, se debía a que eran mediocres y se 'escachó', pues otras son las razones.

Por eso su paso por el Polo ha sido opaco. ¿La razón? Su propuesta es de buen recibo para Alberto Casas o para María Isabel Rueda, que son conservadores, pero no para la audiencia de la izquierda y es allí donde ella está hoy. En un movimiento de izquierda tiene más peso el trabajo político callado que el figurar, el debatir sobre asuntos laborales y cuál es la naturaleza de clase de la sociedad colombiana que el hablar de fruslerías y posar para la foto.

María Emma habla un idioma muy distinto al del Polo. Su ideario no encaja a cabalidad en el de tal partido. Por eso se ubicó en la disidencia de Petro y Lucho Garzón, pero aún en ella no sabe qué hacer. Ella está más hecha para un coctel que para hacer una exposición sobre cuál es la naturaleza de clase de la sociedad colombiana.

Así, la aventura izquierdista de María Emma debe terminar en poco tiempo y no ha sido fecunda ni para ella ni para el Polo. Y…  ¿Cuántos votos se lleva consigo? Tantos cuantos votos tiene Carlos Gaviria entre los seguidores de Fernando Londoño Hoyos. 

 

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