martes 09 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Mascarada para tapar la razón fundamental

El pasado 3 de febrero, cuando iba a salir la edición de la revista Cambio, Luis Fernando Santos  (presidente de la Casa Editorial El Tiempo), de golpe y porrazo anunció que la Junta Directiva había decidido cancelar los contratos de trabajo de María Elvira Samper y de Rodrigo Pardo y volver la revista una de publicación mensual, dedicada a temas 'especializados'. El asunto es de negocios –agregó-, pues si bien la revista daba utilidades, no eran suficientes.

Los miles de lectores de Cambio quedamos sin aire. Si el asunto es de negocios, ¿por qué le ponen mordaza a Cambio que produce ganancias y dejan con vida a una revista estúpida como Don Juan, que sólo ha producido pérdidas dinerarias? Humm, ese es cuento para engañar incautos. El asunto es distinto. Tiene más piso la teoría que señala que la razón real es que Cambio era una revista incómoda para los círculos de poder, pues sus investigaciones y denuncias levantaban ampollas. Ella desnudó  los vínculos del hermano del ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, con la mafia; denunció los préstamos hechos por Agro Ingreso Seguro;  destapó los acuerdos logrados entre el gobierno Uribe y E.U. para la operación de las bases militares.

¿Negocios? Sí, pero otros. Entregaron las cabezas de Rodrigo Pardo y María Elvira Samper a cambio del tercer canal de televisión.

La decisión se cocinó durante meses. Mientras la revista hacía periodismo de denuncia y análisis, independiente y profundo, mentes oscuras como la de José Obdulio Gaviria tramaban cómo amordazarla.

¡Pobre Colombia! Asusta que José Obdulio Gaviria, quien comparte ADN con más de 4 narcotraficantes, tenga el poder que tiene. Se beneficia de su condición de allegado al Presidente, manipula tras las cortinas de Palacio y monta tinglados para lanzar a las tinieblas a los críticos del régimen. Lo llevó a El Tiempo Francisco Solé, representante de Planeta en tal periódico y adentro sacó su guadaña. Ya logró que le cortaran las cabezas a Claudia López, Rodrigo Pardo y María Elvira Samper. ¿Seguirán más?

El Tiempo es hoy un periódico desteñido. La filosofía de Planeta borbota en sus páginas editoriales. Columnistas mediocres. Los editoriales perdieron peso. Es un periódico sin independencia ni carácter, dedicado a voltear las noticias para ensalzar a quien detenta el poder. ¿Con qué autoridad moral denuncia que Hugo Chávez cierra medios de comunicación? ¿Acaso hay diferencia entre el raciocinar y actuar del grupo Cisneros en la Venezuela chavista y el de Planeta en El Tiempo?

El periodismo, además de dar ganancias dinerarias, debe ser tribuna independiente, tiene la obligación de fortalecer la democracia y alimentar el debate público. Eso no ocurre en El Tiempo.

 


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