martes 18 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Mi visita a la biblioteca

Nuestra biblioteca no es buen centro de información y socialización del conocimiento, no es apta para el resguardo, rescate y preservación del patrimonio bibliográfico, hemerográfico y especializado de la región...
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Las bibliotecas públicas son el espejo de lo que culturalmente es una ciudad, demuestran si tiene nichos de sabiduría o si ella solo es una sumatoria de vías y fachadas de edificios que mimetizan su pobreza intelectual como conglomerado urbano. Por eso, más de un mes después de ser reabierta nuestra biblioteca pública más significativa, la Gabriel Turbay, decidí visitarla.

Encontré con satisfacción que el inmueble tiene aire acondicionado, pasillos espaciosos, bien iluminados, áreas de multimedia, café, sala para personas con discapacidad, sala de lectura infantil, auditorio.

Accedí al cuarto piso, en búsqueda de libros y material hemerográfico; pregunté por un libro de geografía económica y comenzó el vía crucis, pues me informaron que no habían activado el sistema de información y no era posible ubicar el código de clasificación de esos libros. Una funcionaria, gentilmente, expresó: “déjeme buscarlo por mi teléfono”; llegó un usuario joven, estudiante, preguntó por la hemeroteca y le respondieron que los periódicos fueron desincorporados porque tenían hongos, sugiriéndole que fuera a consultar en la biblioteca de una universidad privada.

Un adulto mayor que buscaba un libro de Metalurgia, se enfrentó al malabar de buscar los libros a través de los teléfonos de los empleados.

Una funcionaria me solicitó que la acompañara a buscar en las estanterías y allí me percaté que el mobiliario para los libros es incómodo, insuficiente, dificulta la búsqueda, en cada nivel de las estanterías, apretadamente, deben poner tres hileras de ejemplares.

Alguien me comentó que habían desincorporado cerca de 15 mil libros por falta de espacio y mobiliario. ¿Será verdad?

¿Corolario? Nuestra biblioteca no es buen centro de información y socialización del conocimiento, no es apta para el resguardo, rescate y preservación del patrimonio bibliográfico, hemerográfico y especializado de la región, ni para enfrentar los desafíos bibliográficos del siglo XXI. ¡Amargo!

Como dijo un adolescente: encuentro más y rápidamente en Google.... En ese momento sentí tristeza.

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