martes 13 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Modelo electoral que está moribundo

Así, terminará la feria de los electoreros de barrio y comenzará la negra noche cibernética que hará que en el futuro añoremos a los mañosos electoreros de hoy.

El país está ya en campaña electoral para definir quiénes ocuparán los cargos regionales de elección popular. Estas son las justas en que más actos de corrupción ocurren y vicios electorales afloran. Las “empresas electorales” gastan inmensas cantidades de dinero que solo se pueden recuperar manejando las nóminas oficiales y los contratos estatales.

Lo que ignoran tales electoreros es que su método, su estilo y su protagonismo han llegado a su fin, no porque la transparencia electoral vaya a reinar, sino porque la arremetida del mundo digital desterrará a los corruptos capitanes de barrios que cobran por obtener votantes y sacan a subasta su adhesión a este o a aquel candidato. Llegó el turno de otros personajes, duchos en manejar las bases de datos de las mal llamadas redes sociales.

En adelante las batallas electorales no se definirán con volantes, reuniones, “capitanes” de barrio y demás fauna que vive “ordeñando” a candidatos; el escenario serán las llamadas redes sociales, construyendo sistemas digitales sacados de Facebook, Twitter, Instagram, WatsApps, etc., con datos y algoritmos sofisticados, manejando las intuiciones y emociones de todos los ciudadanos del común.

Todo se hará con base en enfoques selectivos de la conducta humana, sabiendo qué mensaje le gusta leer y oír a cada usuario de las redes sociales, con qué se identifica, le gusta, a donde va cada cual, etc. Facebook y Twitter saben más de nosotros que nosotros mismos.

Con los datos de las redes sociales se forman patrones de conducta que coinciden, focalizando cada mensaje, diseñando y distribuyendo en tiempo real miles de mensajes con destinatarios distintos, pues saben con quienes somos compatibles en emociones, etc. Solo Facebook tiene datos de 2000 millones de personas en el orbe.

Así, terminará la feria de los electoreros de barrio y comenzará la negra noche cibernética que hará que en el futuro añoremos a los mañosos electoreros de hoy.

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