martes 03 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Eduardo Muñoz Serpa

“Solo teníamos el dia y la noche”

La muchachada que saltó a la palestra en los años 60 y 70 del siglo XX nació 20 años antes, en pleno apocalipsis de la II Guerra Mundial, o tras el lanzamiento de la bomba atómica, o a comienzos de “la guerra fría”. Labraron su perfil generacional en un mundo convulsionado en el que chocaban entre si contradictorias corrientes culturales, ideológicas, artísticas, literarias, que parieron: el mayo del 68 en París, el repudio a la ingerencia de E.E.U.U. en la guerra de Vietnam, el rechazo a los sucesos de la plaza de Tlatelolco en México, la invasión rusa a Praga, el apoyo al movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, la recriminación a la reforma universitaria en Colombia, el repudio del asesinato del Che Guevara, el golpe de Estado de Pinochet en Chile, las dictaduras del cono sur de Suramérica. Todo ocurrió en seguidilla y exigió postura, definición, alineación, pues el hombre viajó al espacio, llegaron la revolución cubana, los transistores, la informática, los computadores, la violencia colombiana de los años 50, 60 y 70, el “boom” de la literatura latinoamericana, los Beatles, los hippies, el arte moderno, los curas de Golconda, las superpotencias, los nuevos íconos: el Che Guevara, Camilo Torres, los Kennedy, Martin Luther King, Ho Chi Min, Mao, Daniel “el rojo”, John Lenon, Bob Dylan, Pelé. Mucho, en muy corto tiempo, en frentes muy diversos... ¡Y solo teníamos 20 años!

En Colombia la primera campanada sonó el 10 de mayo de 1957, seguida por lo que pregonaba ser nuevas formas de hacer política: el MRL, el Moec, el Eln, las Farc, la Anapo, el Moir, el M-19....

En tal maremágnum, hace 50 años, cientos de jóvenes citadinos, mayoritariamente universitarios, convocados por Francisco Mosquera, cerebro del Moir, se fueron a vivir entre los pobladores de sitios remotos, en la Colombia profunda, no a ser guerrilleros sino a convivir con tales lugareños, aprender de ellos, ser maestros, enfermeros, lancheros, salubristas y, con contenido politico, reclamar sus derechos al Estado y la sociedad. La brega duró más de 10 años. “Descalzos” la llevaron a cabo.

El testimonio de 100 de ellos fue vuelto un fenomenal libro, surgido de las plumas de Juan Leonel Giraldo y Fernando Wills, cuyo título es “Solo teníamos el día y la noche”, publicado por Planeta. ¡Vaya texto tan interesante y bien escrito!

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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