martes 12 de enero de 2010 - 10:00 AM

Trancón sin par

Trancón, según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, es un colombianismo que significa embotellamiento. En las goteras de Bucaramanga se vive cada fin de semana, con más énfasis al terminar los 'puentes festivos' y temporadas de vacaciones, uno sin par. ¿Imagina alguien una fila de vehículos automotores, avanzando dos metros de vez en cuando, que se extiende desde el cruce de Tres esquinas -al salir de Piedecuesta camino de San Gil- hasta el puente de Pescadero, o más allá, por ese serpentear de curvas que es el ascenso que de tal sitio  conduce a Chiflas?

¿Tenemos conciencia que en tales fechas, cuando cae la tarde, cubrir la distancia que hay entre el Parque Nacional del Chicamocha y Bucaramanga, implica gastar cerca de 4 horas por dicho trancón? La afluencia de visitantes al Parque Nacional del Chicamocha, provenientes de Medellín, Cúcuta, la Costa Atlántica y el Magdalena Medio, crece día a día, pero en el trancón de Tres Esquinas estamos encontrando una molestia que puede generar malestar en el turismo.

¿Cuál es la causa de tal trancón? La necesidad de darle vía a los vehículos de quienes habiendo pasado el fin de semana, o el 'puente festivo', o las vacaciones, en la Mesa de los Santos, regresan a Bucaramanga y para ello toman la carretera troncal en Tres Esquinas.

Si, este es un problema de hoy, que se solucionará cuando se construya la doble calzada entre Zipaquirá y Bucaramanga; pero de aquí a allá faltan aproximadamente cinco años, o más. ¿Y entre tanto?

Es necesario que las autoridades hagan algo imaginativo, de forma urgente, pues un piquete de Policías de Carreteras dando vía en uno y otro sentido, con voluntad y esfuerzo, a lo largo de horas, más que solucionar, aumenta el problema. Entre Curos y el balneario Pailitas cualquier día puede haber una tragedia pues hay una pronunciada pendiente y un automotor al que se le recalienten los frenos puede generar una desgracia en la que se verían envueltas decenas de víctimas inocentes. ¿Olvidamos acaso el episodio ocurrido cerca a Oiba, hace poco más de 30 años, cuando en un trancón, pendiente abajo, un bus intermunicipal perdió los frenos, embistió a varios automotores y hubo cerca de 10 muertos?

Ayer el problema fue de Padre y Señor Mío. Y ello volverá a ocurrir en el siguiente 'puente festivo', en Semana Santa y así sucesivamente mientras las autoridades no adopten una imaginativa solución. Al construirse la doble calzada, en tal lugar habrá un intercambiador que permita a los automotores que bajen de la Mesa de los Santos incorporarse a la carretera principal sin necesidad de detener el tránsito por esta vital carretera. ¿Y entre tanto?

 

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