martes 28 de enero de 2020 - 12:00 AM

Un plazo demasiado corto

Si la acción de los gobiernos, las empresas, la economía y la ciudadanía, siguen siendo tan tímidas como lo son actualmente, las pérdidas por los huracanes, los incendios, las sequías, las tormentas, etc., no lograrán ser cubiertos por ninguna economía, no se logrará sobreaguar a la crisis.
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El Capitalismo, como modo de producción, ha logrado sobreponerse a complicados momentos históricos y a profundas crisis; reiterativamente ha sido capaz de reacomodarse, adaptarse a nuevas realidades, ha resultado más sólido de lo que muchos de sus críticos imginaban, pero entró en una década, la que va de 2.020 a 2.030, que será definitiva en su porvenir.

Esta vez el enemigo no es otro modo de producción que pregone a los cuatro vientos que puede resolver los problemas que el Capitalismo no ha logrado superar. No, esta vez su enemigo es el Capitalismo mismo y lo que se le exige para sobrevivir es dejar de ser lo que hasta hoy ha sido o el desorden climático, el cambio climático, la emisión global de gases de efecto invernadero, generarán catastróficos fenómenos climáticos extremos que no podrán ser controlados por el hombre.

Las más reconocidas autoridades científicas sobre el cambio climático ven que viene un desastre ambiental y económico “inducido por la actividad humana”. Ello es negado por un sector de políticos y empresarios, nacionales e internacionales, quienes argumentan que los cambios y los fenómenos naturales que están ocurriendo (deshielo del casquete polar y de las nieves perpetuas, sequías, incendios como los de la Amazonia y los de Australia, lluvias, huracanes, etc) no son producidos por el hombre sino que son el devenir normal del planeta.

Si la acción de los gobiernos, las empresas, la economía y la ciudadanía, siguen siendo tan tímidas como lo son actualmente, las pérdidas por los huracanes, los incendios, las sequías, las tormentas, etc., no lograrán ser cubiertos por ninguna economía, no se logrará sobreaguar a la crisis.

Eso se puso en evidencia en la reunión de la Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático celebrada el mes pasado en Madrid y es difícil que se cumplan las metas que lo impedirían. No es habladuría. Lo corroboraremos de aquí al 2.030.

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