martes 03 de marzo de 2009 - 10:00 AM

Una ciudad sin donde parquear

Bucaramanga se enfrenta a un problema agudo: en sus centros neurálgicos de actividad comercial y laboral no hay suficientes sitios para parquear vehículos. Y eso en una ciudad como la nuestra provoca una serie de efectos colaterales graves, siendo tal vez el de más repercusión  aquel que empuja a los ciudadanos a relajar su comportamiento cívico, lo que provoca el desorden citadino.

La situación es más de bulto en Cabecera del Llano y en Cañaveral, sector éste que como consecuencia de la voracidad politiquera parroquial y la actitud roma de quienes definen los asuntos a nivel municipal, forma parte de una entidad territorial distinta a Bucaramanga.

Pero los anteriores no son los únicos puntos donde el problema aflora. Las autoridades deben tomar en forma rauda decisiones. ¿Lo harán? Soy escéptico pero debe la comunidad presionar para que Bucaramanga no se hunda en el caos.

Ahora bien, la ciudad arrastra la torpe toma de decisiones que al respecto hubo en la administración de Honorio Galvis, cuando se determinó acabar las bahías vehiculares en el sector de Cabecera. Lo que se debe hacer como medida inmediata es dar paso atrás a lo hecho por el entonces alcalde Galvis Aguilar, propender porque haya muchas de ellas y se cobre por el estacionamiento en tales lugares (Bogotá habilitará antes de mitad de año 35 mil sitios de aparcamiento en bahías y cobrará por el uso de ellas). ¿Aquí por qué no se estudia tal alternativa?

Las grandes ciudades de los países más destacados del mundo actual, tienen sitios de parqueo en las vías públicas y cobran por el uso de dichos lugares y son una de las varias soluciones al problema que comentamos.    

Debe también estimularse sobremanera la construcción de edificaciones dedicadas a parquear vehículos y, fuera de ello, estudiar y adoptar otras medidas administrativas para solucionar este nudo gordiano en la ciudad. Eso es gobernar.

Mientras ello ocurre, las aceras y zonas verdes se siguen llenando de automotores pues la gente que vive en la ciudad tiene que hacer diligencias, gestiones, etc., en sitios neurálgicos y al no encontrar donde parquear, cada cual busca solucionar en forma individual su problema y la administración municipal no puede seguir dándole la espalda a la crisis que ello provoca.

Si la administración municipal no lidera soluciones se convierte en causa del maremágnum que vive Bucaramanga y ello choca con las intenciones que tiene el alcalde de gobernar atinadamente.

Ojalá se adopten medidas y ellas no sean tan estúpidas como lo fue aquella de acabar con las bahías vehiculares en Cabecera del Llano.

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