Opinión de Eduardo Parra Gómez.
“Solo bus” fue el nombre que dieron en Curitiba (Brasil) al primer sistema de transporte masivo de pasajeros urbanos, famoso en el mundo por “altamente eficiente”. Su éxito se conoció en todas partes, así que varios especialistas de nuestro departamento fueron a conocerlo de primera mano, para precisar la conveniencia de implantarlo en nuestra Área Metropolitana, como en efecto se intentó más los resultados a nadie dejaron satisfecho.
Carece de sustento que lo que fue gran éxito en Curitiba (Brasil) y Medellín (Colombia), haya fracasado en Bucaramanga con el nombre de Metrolínea. “A mí que me expliquen” dice un amigo navegante fluvial quien conoce todas las curvas de los ríos navegables de Colombia y no entiende que no se aprovechen ampliamente para el transporte de carga.
Tiene Santander varias universidades con notables profesores, cuya experiencia y preparación les permiten triunfar en sus labores de enseñanza. Y por tal razón hay quienes creen que las universidades están llamadas a analizar y formular soluciones para el transporte urbano, lo que no es tan simple. Este asunto de las “universidades contratistas” siempre ha sido un evidente fracaso. El profesional cuida celosamente su prestigio como contratista; y bien diferente es el papel que atañe a las universidades, aunque tengan profesores con altas calidades para formular soluciones prácticas.
Metrolínea es el ejemplo recurrente de todo lo que está mal: estaciones vandalizadas, insuficiencia de buses, tercerización del cobro tarifario, caída del flujo de pasajeros, disminución de ingresos, deudas cercanas al billón de pesos, etc. El alcalde de Bucaramanga considera que debe liquidarse y espera apoyo financiero de la nación, más el mandatario nacional ha señalado que él no va a financiar un sistema que va a liquidarse.
Bucaramanga fue escogida como punto de partida de las mesas técnicas para reestructuración de los sistemas integrados de transporte masivo en el país, pero mientras el tiempo sigue corriendo la comunidad del Área Metropolitana continúa migrando al transporte informal y al mototaxismo, por carecer de otras opciones.









