sábado 08 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Alfredo Silva Valdivieso

Ya no cuenta, la Fundación Participar, con uno de sus miembros activos  que mas le aportaron a su concepción  y a su posterior consolidación. Mas, por fortuna, todos sus relacionados seguiremos  contando con el ejemplo, de santandereano íntegro, que nos ha dejado. No soy  competente, por cuestiones cronológicas, para relatar  lo que hubo de ser la orientación que Alfredo Silva recibió en su hogar paterno, pero es fácil hacer correctas deducciones al respecto. Y a ello se sumaron, tanto los principios que le inculcaron sus maestros en la secundaria, como la formación profesional -muy renombrada- del claustro rosarista en Bogotá.

Lo anterior es mucho más que un simple ropaje, pero para haber fructificado, en las tan destacables virtudes que caracterizaron a Alfredo,  fue prerrequisito fundamental su innata condición de hombre de bien. Empecé a apreciar esa condición al visitar su bufete de abogado, por allá en 1969, cuando nuestra Bucaramanga apenas estaba pasando de 'pueblo' a ciudad, y era  famosa por ser un 'buen vividero'. Después, no obstante su alta reputación como jurista, aunque sin dejar del todo dicha profesión, hizo el tránsito hacia la industria y, dirigiendo su propia empresa, también alcanzó notable éxito en tal actividad. El espacio no me permite referirme con  amplitud al acendrado civismo, a la claridad mental y a las honestas convicciones ideológicas de Alfredo; así  que sólo agregaré  lo que sigue. En sus inicios, la Asamblea Constituyente de 1991 disolvió el Congreso Nacional y, al término de sus sesiones, decidió crear un organismo parlamentario provisional -se conoció como ‘congresito’-, conformado por un limitado número de personalidades del país, para que reglamentara ciertos artículos de la nueva Carta Política, habiendo sido designado  Alfredo Silva, como miembro del mismo.

Regreso a los orígenes de la Fundación Participar, para resaltar que entre sus promotores debatimos largamente el nombre para el ente cívico -y pluralista pero ajeno a la beligerancia partidista- que queríamos crear, hasta que recibí una llamada de Alfredo para proponerme adoptar el de la Participación Ciudadana; vale decir, uno de los lineamientos mas apreciados de la Constitución Política de 1991. También debo resaltar, que el contenido de la MISION de la Fundación Participar es simplemente admirable; y si bien el suscrito fue designado junto con  Alfredo para redactar ese texto, el mérito fue suyo.

¡Memoria Imperecedera!

 

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