lunes 25 de febrero de 2019 - 12:00 AM

El encadenamiento de la politiquería

Desde los albores del año actual han estado sucediendo “posicionamientos políticos”, asociados a los intereses propios de las elecciones regionales y locales que se efectuarán en octubre próximo. Sin embargo, el “octubre próximo” lo vemos lejano y son muchas las críticas a la cantidad de elecciones que hay en el país; es difícil reducir tal cantidad, pues son válidas las razones para separar su ejecución, mas sí cabe disminuir notoriamente el tiempo de cada campaña siempre y cuando se controle severamente que su inicio no se anticipe. Por otro lado, para contar con corporados de superiores experiencia y conocimientos, deberían “endurecerse” los requisitos para aspirar e inscribirse como candidato a cualquiera de las corporaciones públicas.

Hoy, como nunca antes, un político que busca conservar su curul en el congreso o por primera vez acceder a él, empieza a armar su campaña colocando “fichas” en la duma y en los concejos de su departamento. Se inicia el “encadenamiento de la politiquería” de no pocos parlamentarios, quienes así enrarecen las elecciones regionales y locales pues ello impide que a las asambleas y concejos lleguen varios ciudadanos mejor preparados o, al menos, con genuino espíritu cívico. Y esas son las elecciones en que se juega el desarrollo social de los departamentos y municipios o sea los entes territoriales realmente próximos a cada votante. Por ello la conocida frase “votar bien” debe aplicarse primeramente a esta clase de elecciones; y priorizando la buena selección de concejales, dado que nuestro más cercano territorio es el municipio, para bien o para mal.

Todo ciudadano responsable quiere –y necesita- un buen alcalde; pero ello no basta: los concejales no son legisladores sino administradores, necesarios para que sea exitosa la gestión del alcalde, sin que por ello hayan de renunciar al control político que sobre esa gestión les compete. Así, en cuanto a los municipios, es múltiple y difícil la selección que hemos de hacer los votantes; selección que sería menos compleja si además de endurecer los requisitos para la inscripción de candidatos, se disminuyeran (o suprimieran) honorarios y prebendas de los concejales, puesto que al perder atractivo económico se lograría una renovación con algunas personas animadas por su civismo.

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