viernes 17 de abril de 2020 - 12:00 AM

Ahora o nunca

Nada le sucedería a la nación si el Congreso y la Cámara se redujeran a un representante y un senador por cada departamento y la respuesta la tenemos a la vista
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Los colombianos hemos tenido la oportunidad de darnos cuenta cómo las instituciones legislativas definitivamente no prestan ningún servicio, pues en todo este enorme sacrificio que estamos haciendo, el Congreso, las Asambleas y los Concejos desaparecieron definitivamente.

A los dirigentes politiqueros de siempre no se les ha visto enfrentando esta realidad y las escasísimas veces en que lo hacen les mueve más la propaganda política que la solidaridad social, como quienes repartieron mercados con publicidad política.

La verdad es que este largo cautiverio nos permitió ver y sentir que el país bien puede vivir sin ellos y que, como decían los antecesores: mucho hace el que no estorba; y por ello se ha podido hacer lo que se ha hecho pues por su incapacidad social, simplemente hicieron mutis por el foro.

Cuánto dinero se ahorraría el país si se vuelve a la vieja práctica de que ser concejal o diputado es un servicio social voluntario y sin remuneración.

Nada le sucedería a la nación si el Congreso y la Cámara se redujeran a un representante y un senador por cada departamento y la respuesta la tenemos a la vista: nada, absolutamente nada han aportado en este largo mes en que han tenido el tiempo necesario para proponer soluciones inmediatas.

De igual manera, debe mirarse nuestra desacreditada administración de justicia y un mes sin juzgados no se nota, pues aplazar treinta días una decisión que toma varios años en producirse termina siendo una intrascendencia que no afecta para nada el desarrollo social, máxime cuando existe la sensación de que en Colombia, desafortunadamente, la justicia es una burla y si no volvamos los ojos a la JEP que terminó, como estaba previsto, convirtiéndose en una fronda burocrática montada para absolver a los señores de las FARC que de bandidos al anochecer se transformaron en padres de la patria al amanecer, lo cual hace más gravoso el desprestigio de nuestro parlamento nacional.

Los hechos están a la vista de todos; ahora, si no los queremos ver el problema ya es otro, pues la estupidez de un pueblo se mide por la de sus elegidos.

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