viernes 12 de junio de 2020 - 12:00 AM

Alfredo Acebedo Silva

Santander pierde a un emprendedor pero dejó su legado y su modelo a seguir: un excelente ser humano, un gran empresario, una persona honrada y por sobre todo, con un verdadero sentido de responsabilidad social solidaria.
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Su partida deja un gran vacío y su inesperado fallecimiento marcará un antes y un después en el desarrollo empresarial, quedándonos su determinación, honradez y visión de negocios como ejemplo para todos aquellos que intentamos ser empresarios en un país donde ello es una verdadera aventura.

Alfredo fue un hombre de maneras sencillas; su trato, sin ninguna clase de pretensiones, hizo de él una persona afable que pensaba en la gente que le colaboraba. Fue un generador de empleo formal, un cumplidor de sus obligaciones pues siempre actuó con integridad en todos los actos de su vida.

Nuestro gran amigo tenía mentalidad Zapatoca, propia de todos aquellos que de una u otra manera tenemos ese modelo cultural que trasmitido de padres a hijos nos ha servido como guía en nuestro vivir y esto lo llevó a implementar todos aquellos procesos que lo hicieron exitoso, como el ahorro, la inversión y la constancia. Trabajó arduamente, pero con la tranquilidad del empresario equilibrado, persistente e incansable.

Formó una gran familia, fue un amigo incondicional, un jefe comprometido, una persona agradable y además decía las cosas con la claridad con que entendía el entorno en el que actuaba.

No era difícil trabajar con él, pues reconocía quién sabía lo que él no y por ello aceptaba y acogía con facilidad puntos de vista diferentes al suyo, para actuar de conformidad.

Dejó un impacto en la industria avícola, como quiera que formó y gerenció una de las empresas más importantes del sector en el país. Tuvo coraje y fue un hombre dispuesto a salir adelante en todo lo que se proponía.

Santander pierde a un emprendedor pero dejó su legado y su modelo a seguir: un excelente ser humano, un gran empresario, una persona honrada y por sobre todo, con un verdadero sentido de responsabilidad social solidaria.

A su esposa Clara, a sus hijos y nietos, a todos sus hermanos, en especial a Eudoro y Clemencia y a sus demás familiares y amigos hacemos llegar nuestra más sentida condolencia, los acompañamos en su dolor y estamos prestos a colaborarles en estos momentos de difícil transición.

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