viernes 15 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Calcutamanga

Solo faltan las vacas para parecernos a Calcuta pero a cambio de ellas tenemos contratistas que se deleitan creando verdaderos embrollos, es decir, auténticas vacas si de brutos se trata.
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Siempre nos ha llamado la atención el desbarajuste social que se vive en la ciudad india de Calcuta en la que cada cual se defiende como puede, sin planificación de ninguna naturaleza y sin un gobierno capaz de frenar tamaño despelote.

Pues bien, muy pronto no tendremos nada que envidiarle, pues el desgobierno nos ha llevado a tal extremo que cada quien hace lo que le provoca, violando todas las leyes y normas de comportamiento social y sin que haya quien ponga un poco de orden.

Si hablamos de seguridad ciudadana debemos decir que vivir ahora en estas áreas es un auténtico reto social, pues mientras el gobierno nos niega la posibilidad de defendernos, los hampones disponen de todos los medios para atacarnos, como si fuera un plan urdido en complicidad.

El tráfico automotor se ha convertido en un auténtico caos pues sus normas se volvieron inanes y cada cual hace lo que le viene en gana sin importar los derechos de los demás y sin que aparezca quien pueda frenar este absoluto desorden; solo faltan las vacas para parecernos a Calcuta pero a cambio de ellas tenemos contratistas que se deleitan creando verdaderos embrollos, es decir, auténticas vacas si de brutos se trata.

Otro tema es la invasión del espacio público; cualquiera puede ocupar una vía estableciendo su propio negocio sin que haya quien se lo impida y sin calcular los peligros que se pueden generar con el uso inadecuado de las vías.

No obstante, la culpa es solamente nuestra porque no hemos tenido el carácter suficiente para desarticular ese entramado político, teniendo la oportunidad de hacerlo simplemente tomando la determinación de votar inteligentemente, tratando de cambiar nuestra representación política, que es muy poco lo que ha hecho por nosotros pero sí mucho lo que hace por ellos.

Es el voto de opinión el único capaz de desmontar las maquinarias; de lo contrario a nivel regional continuaremos lo mismo, y lo más grave, a nivel nacional, llegarán los que piensan en grande y buscan así el premio mayor de la corrupción, aunque tengan que empobrecer más a sus electores.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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