viernes 14 de enero de 2022 - 12:00 AM

El dolor de la tragedia

Para quienes no somos médicos esta situación es tremendamente angustiante, pues no podemos dejar de imaginarnos lo que puede estar sucediendo y de acuerdo a nuestra tendencia pensamos siempre lo peor
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El drama de la pandemia que estamos padeciendo no solo es la muerte del afectado pues para él puede ser un verdadero descanso; la enfermedad es demasiado cruel pues lo que empieza como un simple malestar, muy parecido a una gripa, se va desarrollando rápidamente llevando al enfermo, muchas veces, al inicio de una auténtica pasión.

Pero si ese es el viacrucis de los infectados, el de sus parientes no es menos angustiante.

Lo primero que se hace clínicamente es aislar al paciente totalmente, de manera que sus relacionados no tienen cómo saber lo que está sucediendo, salvo en algunos casos a través de un informe producido que se da una vez al día, si es que se da, en el que se informa sobre la condición en que se encuentra, limitándose todo a este único contacto que se tiene con la realidad.

Se dice y con razón, que el distanciamiento en la zona de los infectados es absolutamente obligatorio por aquello de los contagios y que la recuperación del paciente es imperceptible y larga por lo que realmente es poco lo que puede informarse; por lo tanto, su presencia física en el centro hospitalario carece de todo sentido.

Para quienes no somos médicos esta situación es tremendamente angustiante, pues no podemos dejar de imaginarnos lo que puede estar sucediendo y de acuerdo a nuestra tendencia pensamos siempre lo peor, suponemos que éste se está agravando a cada instante, sin tener por lo menos la posibilidad de verificar si ésta es la realidad.

La cosa es peor si fallece; entonces se produce lo que se llama el entierro de tercera pues no puede haber actos litúrgicos especiales, ni acompañamientos múltiples, a los que estamos culturalmente acostumbrados.

No es aceptable para nadie que alguien se contagie y por eso es absolutamente necesario adoptar todas las medidas sanitarias para evitar la enfermedad aplicando el aforismo popular que dice que es mejor prevenir que tener que lamentar, así la prevención parezca exagerada.

Recordemos que en estos flagelos no es solo la salud individual la que está en juego sino también la familiar y de contera la colectiva; por tanto, si usted se cuida nos protege a todos, evitando el dolor de la tragedia.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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