jueves 06 de enero de 2022 - 12:00 AM

“El mercader de libros”

el libro tuvo un enemigo enconado que fue la iglesia católica, apostólica y romana que lo entendió como una auténtica amenaza para su posición absolutamente dominante.

Tres acontecimientos trascendentes marcan la segunda mitad del siglo XV: La toma de Constantinopla por los turcos; la invención de la imprenta y el descubrimiento de América, todo lo cual sumado a otros desarrollos puso fin al medioevo; no obstante éste “....terminó el día en que el hombre humilde, un comerciante o un artesano pudieron ir a una librería de su ciudad y volver a casa, sentarse al fuego y leer en su propia lengua un libro”.

Los grandes desarrollos sociales no son mágicos y por lo tanto sus efectos solo se ven en el transcurso del tiempo, premisa indiscutible muy válida para el siglo XVI cuando se inventó la imprenta de tipos móviles que permitió la popularización de los libros que dejaron de ser patrimonio exclusivo de los conventos.

Pero de la invención de la imprenta al desarrollo de una industria bibliográfica fácilmente pudo haber pasado un siglo durante el cual el libro tuvo un enemigo enconado que fue la iglesia católica, apostólica y romana que lo entendió como una auténtica amenaza para su posición absolutamente dominante.

Pues bien, para entender cómo se dio ese proceso hay una obra de un joven y prolífico autor español, nacido en 1979 en Borja – Zaragoza, no muy conocido en nuestro medio: Luis Zueco, especializado en novela histórica quien en su obra “El Mercader de Libros” hace un recuento del desarrollo del libro a partir de su popularización, los avatares a través de los cuales se abrió paso, la forma como cambió el modelo cultural y los ajustes sociales que se dieron a partir de su nueva forma de presentación.

Quienes peinamos canas vivimos la transformación electrónica que trajo al mundo moderno la computadora, solo que esta vez sus efectos fueron tremendamente rápidos, lo suficiente para que quienes tuvimos que cambiar de modelo nos hayamos visto en aprietos ajustándonos a él, diferente a las nuevas generaciones que nacen ya con el chip incorporado y entienden la tecnología como consustancial a la época.

La verdad, es un libro que vale la pena leer para poder entender cómo es la evolución histórica del hombre frente a los nuevos sucesos sociales que se van dando y cómo éstos van cambiando la forma de vivir la vida.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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