viernes 17 de enero de 2020 - 12:00 AM

El progreso llegó para quedarse

Uber nos enseñó cómo se usa la tecnología para movilizarnos y aunque la retiren del mercado, ya quedó la costumbre de su uso; aparecerán otras...
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El problema del transporte en Colombia no es el Uber, sino el mal servicio, la pésima calidad de los vehículos y los malos tratos que los conductores de taxis reconocidos dan a sus pasajeros.

Curiosamente no hay problema con su costo; pero ahora utilizando las nuevas tecnologías aprendimos que hay otras soluciones para resolver la forma en que nos transportamos.

Uber nos enseñó cómo se usa la tecnología para movilizarnos y aunque la retiren del mercado, ya quedó la costumbre de su uso; aparecerán otras empresas que hagan lo mismo y parece, dicho sea de paso, que ya existen y si no las hubiera ya sabemos cómo funciona el modelo; los conductores aprendieron que esa es otra fuente de trabajo: cambiarán los nombres y las maneras, pero el servicio como tal permanecerá.

No vamos a buscar a quién echarle la culpa; la verdad es que ahora debemos acomodarnos; si no es Uber será otra y si no hay otra, podemos crear una cadena individual de conductores disponibles y de esa manera se resuelve el problema.

Esos son los gajes de la tecnología; el modelo de transporte empleando los taxis amarillos tiene un formato que fue útil en el siglo XX; solo que lamentablemente éste terminó hace 20 años y hoy todo es diferente, tecnificado, más eficiente, donde la calidad empieza a tener sentido de competencia.

No hay ninguna razón para que los famosos zapaticos continúen prestando un servicio público, pues su obsolescencia es manifiesta; por ejemplo, carecen de aire acondicionado, por lo menos en Bucaramanga, lo cual es una incomodidad para el usuario y una tortura para su conductor.

Hoy cualquiera puede alquilar un taxi amarillo para su explotación, pero la cultura y las buenas maneras de los conductores dejan mucho que desear y no tiene sentido que el usuario tenga que soportarlo.

De igual manera, no conocer el costo de la carrera facilita los abusos; con el nuevo modelo, desde que se toma el servicio, se tiene la certeza de su costo.

Si se va Uber aparecerán mil empresas que harán lo mismo, pues el progreso llegó para quedarse.

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