viernes 27 de marzo de 2020 - 12:00 AM

El sacrificio debe ser para todos

Si se piden sacrificios, deben ser para todos; cuando hablamos de todos debe ser todos y no solo los más pendejos.
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La crisis por la que atravesamos es muchísimo más grave de lo imaginable; al problema de salud ya catastrófico de por sí, se suma el económico cuyos efectos se extienden más allá de lo simplemente sanitario.

La dificultad radica en que el dinero, necesario para sobrevivir, hay que producirlo y luego defenderlo a como dé lugar; en las condiciones actuales no hay cómo hacerlo pues al encerrarnos las posibilidades de negocio se reducen a aquellos puramente intelectuales que son los menos, dejando por fuera los que requieren actividades físicas con la intervención del hombre, que son los más.

Cada vez que se mide el índice de desempleo en Colombia, se cuentan como trabajadores a los informales; éstos constituyen el 57% del total siendo precisamente quienes no pueden trabajar en casa, ni teletrabajar y lo que es peor, no pueden tener vacaciones anticipadas.

Qué va a suceder con ellos, pues primero están sometidos a la cuarentena obligatoria y segundo todos sus potenciales clientes están precautelativamente aislados no pudiendo ni asomarse a la calle.

Un común denominador en ellos es que producen lo del día pues su negocio no da para más, es decir, seguramente hoy no van a tener con qué comer y la historia nos enseña que en materia de subsistencia o se logra ésta honradamente o se logra; entonces debemos prepararnos para un panorama más sombrío que será el de las explosiones populares que ya empezaron a verse en algunas ciudades.

Así las cosas, los sacrificios deben ser para todos: para el sector financiero, para el sistema tributario, para los empleadores que deberán hacer milagros para mantener sus negocios y para todos aquellos que hoy hablan de restricciones, pero lo hacen con la boca llena.

Aplazamiento en el pago de intereses por deudas, sacrificios en las utilidades del sector financiero, disminución de gastos superfluos como el Congreso, reducción salarial para todos aquellos funcionarios públicos que ganan salarios por encima de las 8 cifras, serían algunas acciones a emprender.

Si se piden sacrificios, deben ser para todos; cuando hablamos de todos debe ser todos y no solo los más pendejos.

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