viernes 05 de febrero de 2021 - 12:00 AM

En Colombia es así

en Colombia se dice que el instituto tal corresponde al político tal y si no simplemente averigüemos de quién es el EMPAS y la Corporación de la Defensa de la Meseta.
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Quizás la principal demostración de la desorganización social colombiana se centra en torno de la corrupción.

Nos acostumbramos a ver robar sin que pase absolutamente nada, pues el ente encargado de parar ese desenfreno es la justicia y la verdad es que a esta institución, después del Congreso, ha llegado la corrupción manifiesta además en su inoperancia, cosa que conocen a fondo todos los bandidos que en Colombia aunque no son todos sí son muchos y sobre todo que ya se conocen los métodos que utilizan, la forma como operan y las circunstancias que aprovechan para hacer sus fechorías.

En materia de erario la cosa es más sencilla; simplemente se hacen elegir y ya tienen por lo menos el 80% del requisito para entrarle a saco a todo lo que sean dineros públicos.

Es más, se llega al descaro de adjudicar a cada político las instituciones oficiales y en toda Colombia se dice que el instituto tal corresponde al político tal y si no simplemente averigüemos de quién es el EMPAS y la Corporación de la Defensa de la Meseta de Bucaramanga y verán como todo el mundo lo sabe.

Inclusive, ya el mismo periodismo acepta esta realidad, la canta a voz en cuello y se muestra como si fuera un trofeo de caza.

Lo más grave de todo es que los entes de control, las llamadas popularmente ...ías también tienen dueño político y por eso es que precisamente no ven, no oyen ni entienden absolutamente nada, constituyéndose en una garantía más de impunidad, y de ahí las duras luchas que se libran cada vez que se van a elegir los encargados de dirigirlas.

Para nadie es un secreto que es y ha sido así y sin embargo, por absoluta negligencia, guardamos un cómplice silencio y hasta celebramos la habilidad que tienen ese tipo de bandidos capaces de hacer lo que hacen sin que les suceda absolutamente nada.

Mientras tanto el gobierno cómplice intenta otra vez echar más dinero en ese saco roto, vía reforma tributaria, sin antes cerrar el fondo por donde el mismo se está saliendo.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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