viernes 27 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Es ahora o nunca

La propuesta de la Liga solo afectará abiertamente a una minoría de bandidos que disfrazados de políticos nos han llevado a lo largo de los tiempos al estado de cosas que hay que cambiar sin causar un daño a la institucionalidad

Desde hace mucho el país requiere de un cambio verdadero y hoy están sobre el tapete dos propuestas al respecto: la del Pacto Histórico que pretende llevar el país al conocido socialismo del siglo XXI y la propuesta por la Liga Anticorrupción que busca básicamente atacar el problema nacional desde su raíz, combatiendo la corrupción a la que nos han llevado los gobiernos tradicionales.

El cambio propuesto por el Pacto Histórico ya lo han hecho en otros países y la verdad es que los resultados están a la vista de todos los que lo quieran ver y son tan extraordinarios, como es el caso de Venezuela, en donde lograron convertir un país rico en miserable, como lo ponen de manifiesto sus condiciones; terminaron arruinando su economía hasta llevarla a tener una inflación que batió récords mundiales.

La propuesta de la Liga solo afectará abiertamente a una minoría de bandidos que disfrazados de políticos nos han llevado a lo largo de los tiempos al estado de cosas que hay que cambiar sin causar un daño a la institucionalidad, simplemente recobrando la gobernabilidad, con mano decidida y sin eufemismos que simplemente disfrazan de legalidad lo que en el fondo sabemos es pura corrupción.

Sentimos que la tesis de más de lo mismo está perdiendo su total vigencia y ella impone la necesidad de actuar para cambiar el estado de cosas que nos afectan, solo que el mismo no puede hacerse vendiéndole el alma al diablo, pues ese es un pacto entre una gallina y un marrano para vender huevos con tocino.

Colombia no puede incurrir en el error de elegir a quien representa el ejemplo perfecto de lo que no debe ser una persona de bien, aunque ahora se presenta como una oveja debajo de cuya piel se esconde el verdadero lobo que es y una vez lo logre terminará por mostrar el cobre del que está hecho, solo que para entonces ya será tarde y Colombia habrá empezado el viacrucis que la llevará a rivalizar con los demás países en donde el experimento propuesto terminó por destruir la democracia.

Es ahora o nunca y no vale perder en un minuto lo que hemos hecho a lo largo de toda una vida.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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