viernes 25 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

La evolución de las costumbres

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Una de las características propias de cada cultura, es la evolución la cual hace que los valores que hoy son válidos mañana dejen de serlo por cualesquiera que sean las causas, si no fuera por esto, las sociedades no podrían desarrollarse pues ella constituye el motor de todo cambio.

No son los mismos valores culturales del siglo pasado los que rigen la evolución de los pueblos en el siglo XXI; si las instituciones no evolucionan, frenan el desarrollo social por lo que son las mismas gentes quienes terminan desechándolas, obligándolas a cambiar o desapareciéndolos, haciendo válido el precepto que establece que “quien no cambia con el cambio, lo cambia el cambio”. Ahora, juzgar con los valores actuales hechos sucedidos tiempo atrás, es un juego no válido, pues muy probablemente lo que fue bueno entonces, hoy puede ser absolutamente inconcebible o abiertamente antisocial.

Recordemos simplemente la cultura del cigarrillo que por los años 50 del siglo pasado se estimulaba y se había convertido en símbolo de prestigio social y hoy está proscrita culturalmente y hasta campañas se hacen precisamente para que la gente no fume.

Así podríamos poner muchos ejemplos y desde esa óptica tendríamos que rechazar cantidad de instituciones que en su momento fueron verdaderamente criminales si se les mira desde la óptica de la teoría actual de los derechos humanos, para solo mostrar otros modelos.

Los hechos del pasado se deben juzgar con los valores que imperaban en esos momentos, o en el momento que sucedieron, para poderlos entender, pues de lo contrario se tergiversa su sentido y se vuelven injustificables.

Nosotros, “los medievales”, fuimos educados a punta de chancleta ventiada y quizás gracias a ello somos personas de bien, pero juzgado a la luz de los desarrollos modernos nuestros pobres padres terminarían pudriéndose en las cárceles; ese era el método, hoy es diferente estamos de acuerdo y eso está bien; lo que no está bien es tildarlos a ellos de salvajes, solo por hacer lo que se acostumbraba en esos momentos.

La historia de ayer juzgada con los parámetros de hoy se torna incompresible y muy probablemente aberrante.

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