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Eduardo Pilonieta Pinilla
Jueves 29 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Medellín turística

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Definitivamente visitar Medellín en plan turístico es algo que sorprende gratamente pues se nota la pujanza de una raza que ha convertido la amabilidad en una forma de vida que impresiona a quienes estamos acostumbrados al trato duro con que manejamos las relaciones personales en regiones como la nuestra.

Desde la llegada al departamento antioqueño se empieza a notar la actividad frenética de unas gentes que aman su raza, que saben moverse comercialmente y cosa extraña para nosotros, convirtieron la ayuda recíproca en una causa común.

Vale la pena destacar dos sitios: el Museo El Castillo que fuera la casa de habitación de Diego Echavarría Misas, filántropo antioqueño, secuestrado y asesinado en su cautiverio llevando a su viuda Benedikta Zur Nieden a donar el predio y la totalidad de su contenido para que fuera conservado como patrimonio cultural, legado que se mantiene plenamente vigente.

Otra joya cultural es el Museo de Antioquia que contiene la más completa colección de obras del maestro Fernando Botero, no solo desde el punto de vista pictórico, sino también escultórico que se desborda de sus salas y se proyecta sobre la plaza Botero anexa al museo y que contiene 23 de sus monumentales esculturas.

Desde luego Medellín tiene los problemas típicos de todas nuestras grandes ciudades y es la inseguridad ciudadana y una violencia focalizada, sumada al mal común de un tráfico enormemente enredado debido a la proliferación de vehículos y al incumplimiento básico de las normas elementales de tránsito.

La inseguridad allí tiene las mismas causas de otras regiones colombianas: una violencia política fuera de control capaz de generar empobrecimiento, una migración incontrolable y el microtráfico que ha permeado todos los estratos sociales, todo ello sumado a una impunidad total producida por la crisis profunda de nuestro sistema judicial que ha sido desbordado por la delincuencia de todos los pelambres y que les permite se pueda actuar sin riesgo alguno.

Si usted es tolerante y precavido disfrutará de una ciudad diferente a las demás de Colombia debido al trato de sus gentes, a la atención al visitante, como quiera que son conscientes que también éste produce bienestar económico; es una auténtica metrópolis que bien vale la pena correr el riesgo de conocer para notar que ésta no es tan peligrosa como nos la pintan.

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