viernes 24 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Nuestros mejores deseos

Sea el momento para decirles a mis lectores que la pasen bien, que se diviertan, que oren si eso es lo que les nace, que repongan fuerzas, que perdonen agresiones, que reiteren los sentimientos que albergan por las personas...

En la Roma antigua se aplicaba el esquema que hoy conocemos como “Pan y circo”, es decir, la programación de espectáculos carnavalescos, como los saturnales en donde se imponía la diversión y el desorden, que duraban 7 días hasta el 25 de diciembre y se celebraban en honor al dios de la agricultura Saturno.

Solían en dichas celebraciones intercambiar regalos, comer opíparamente y divertirse en ambientes plenos de carnaval, todo ello instaurado en el año 217 a.c. para elevar la moral de los ciudadanos romanos después de la derrota, ante los cartagineses, en el lago Trasimeno; por eso en el siglo IV al entronizarse la religión católica como la del imperio romano se mantuvo la fiesta cambiando el dios, manteniendo la duración y modificando la celebración en honor al naciente Jesús el hombre, que es lo que hoy conocemos como Navidad del latín “Nativitas” que significa nacimiento.

Como se puede observar es una tradición histórica sin base alguna diferente a la misma celebración, pues en la práctica real no existe prueba alguna, diferente a la fe, que acredite la venida del dios-hombre como lo conocemos hoy.

Es más, la misma ha sido suspendida por diferentes gobiernos como el de la revolución francesa, el comunismo ruso y el nazismo alemán, para solo citar algunos.

La verdad es que es un período para el descanso, pues muchas de las actividades sociales se paralizan, la justicia por ejemplo; un motivo de ilusión para los comerciantes que intentan mejorar su economía y la ratificación de la unión familiar aprovechando la ocasión para estrechar los lazos parentales.

Lo cierto es que la Navidad es una oportunidad para muchas cosas, hasta para engordar, aunque uno no engorda por lo que come entre Navidad y Año Nuevo sino, por lo que come entre el Año Nuevo y la Navidad.

Sea el momento para decirles a mis lectores que la pasen bien, que se diviertan, que oren si eso es lo que les nace, que repongan fuerzas, que perdonen agresiones, que reiteren los sentimientos que albergan por las personas que aman y se preparen anímicamente para enfrentar el año decisivo que se nos viene encima por aquello de las elecciones.

Feliz Navidad a todos.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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